El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, se reunió este martes con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en una cumbre celebrada en el oeste de Japón, en un contexto de esfuerzos para mejorar una relación bilateral que registra altibajos históricos y mientras Tokio enfrenta un conflicto creciente con China. El encuentro se desarrolló en Nara, ciudad natal de Takaichi y antigua capital japonesa, conocida por su patrimonio religioso y arquitectónico.
La reunión representó también una oportunidad política para Takaichi, quien busca consolidar su liderazgo. A pocos meses de asumir el cargo, la primera ministra mantiene altos niveles de aprobación, aunque su partido controla solo una de las dos cámaras del Parlamento. En ese marco, medios locales señalan especulaciones sobre una posible convocatoria a elecciones anticipadas para ampliar su representación legislativa.
Takaichi preparó la cumbre desde Nara y publicó el lunes un mensaje en la red social X en el que expresó: “Espero impulsar aún más las relaciones de Japón con Corea del Sur de una manera orientada al futuro, al reunirnos en la antigua capital de Nara, con más de 1.300 años de historia y de intercambios culturales duraderos entre Japón y la península coreana”. La elección de la sede buscó subrayar los lazos culturales y religiosos entre ambos países, que se remontan a más de un milenio.
El programa incluyó para el miércoles una visita conjunta al templo Horyu, complejo budista que conserva edificaciones de finales del siglo VII o comienzos del VIII y figura entre las estructuras de madera más antiguas del mundo. El sitio ilustra la adopción del budismo en Japón a través de la península coreana. Durante su estadía, Lee también mantuvo un encuentro con residentes surcoreanos en Japón antes de regresar a su país por la tarde.
Las relaciones entre Japón y Corea del Sur se apoyan en vínculos culturales, religiosos y políticos ancestrales, aunque en la era moderna quedaron marcadas por disputas derivadas del dominio colonial japonés sobre Corea entre 1910 y 1945. Esos desacuerdos reaparecieron de forma recurrente en la agenda bilateral, pese a los intentos de cooperación.
La cumbre se produjo además en medio de tensiones comerciales y políticas entre Japón y China. Días después de asumir, Takaichi generó un fuerte rechazo de Beijing al señalar que una eventual acción militar china contra Taiwán podría justificar una intervención japonesa. China reclama a Taiwán como parte de su territorio. Ese episodio agravó el vínculo entre Tokio y Beijing y reforzó el interés japonés por coordinar posiciones con Seúl.
Según las agendas oficiales, la reunión del martes se centró en comercio, en los desafíos que plantean China y Corea del Norte, y en iniciativas para profundizar la confianza mutua. Japón y Corea del Sur, aliados clave de Estados Unidos, también analizan cómo responder a la diplomacia del presidente estadounidense Donald Trump y a las presiones de Washington para aumentar el gasto en defensa.
Lee llegó a Japón tras una visita reciente a Beijing, donde mantuvo conversaciones con el líder chino Xi Jinping, en un momento en que China incrementa la presión económica y política sobre Japón y busca estrechar la relación con Seúl. Durante ese viaje, el mandatario surcoreano declaró a la prensa que los vínculos con Japón resultan tan importantes como los que mantiene con China, aunque reconoció límites en la capacidad de Corea del Sur para mediar entre sus vecinos.

En una entrevista concedida el lunes a la cadena japonesa NHK, Lee señaló su interés en obtener el respaldo de Tokio para la adhesión surcoreana al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), que reúne a 12 países. Explicó que ese proceso implicaría levantar la prohibición a importaciones procedentes de Fukushima y de otras prefecturas afectadas por el desastre nuclear de 2011, y advirtió que la decisión podría demorar por preocupaciones sanitarias entre la población surcoreana.
El presidente también afirmó que su país busca cooperar con Japón en materia de seguridad dentro de un marco trilateral que incluya a Estados Unidos, aunque subrayó que “lo que realmente importa es la cuestión de una profunda confianza mutua”. En los últimos años, Seúl y Tokio dejaron de lado parte de sus diferencias para coordinar respuestas frente a la competencia entre China y Estados Unidos y al avance del programa nuclear norcoreano.
(Con información de Associated Press)