La primera ministra japonesa Sanae Takaichi recibirá este martes al presidente surcoreano Lee Jae Myung en su ciudad natal de Nara, en una cumbre que busca estabilizar las relaciones bilaterales en un contexto de crecientes preocupaciones de Japón por el poder chino en Asia.
La visita de Lee a Japón se produce una semana después de su viaje a China, donde el presidente chino Xi Jinping intentó fortalecer lazos con Seúl, tras las declaraciones de Takaichi en noviembre, cuando señaló que una posible acción militar china contra Taiwán podría justificar la intervención japonesa. Además, la agenda bilateral se ve influida por la reciente captura del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, aliado tanto de Japón como de Corea del Sur.
La reunión en Nara, antigua capital japonesa conocida por su patrimonio cultural de más de 1.300 años, será la primera cumbre completa entre Takaichi y Lee y el tercer encuentro en menos de tres meses desde que la primera ministra asumió el cargo, según informaron funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón. Durante su última conversación, celebrada en octubre en el marco de la cumbre de APEC en Gyeongju, Corea del Sur, Lee solicitó a Takaichi mantener una reunión en Nara.
En la víspera del encuentro, Takaichi expresó a través de la red social X su deseo de “impulsar aún más las relaciones entre Japón y Corea del Sur de manera constructiva” en una ciudad símbolo de los intercambios culturales entre ambos países.
La agenda de la cumbre girará en torno a temas comerciales y a los desafíos que plantea la política de China y Corea del Norte. Además, ambos países deben definir una estrategia común ante la diplomacia imprevisible de Donald Trump y responder a la presión estadounidense para incrementar el gasto en defensa. En una entrevista con la televisión japonesa NHK, Lee subrayó la importancia de la seguridad como área de cooperación bajo el marco trilateral que incluye a Estados Unidos, aunque remarcó que “lo realmente importante es la cuestión de la confianza mutua profunda”.
Durante su reciente visita a China, Xi Jinping instó a Seúl y Beijing a unir esfuerzos, evocando la rivalidad histórica con Japón durante la Segunda Guerra Mundial. En ese contexto, Lee declaró a la prensa que “las relaciones con Japón son tan importantes como las que mantenemos con China” y manifestó su interés en resolver rápidamente las disputas entre Tokio y Pekín, aunque reconoció que la capacidad de Seúl para mediar es limitada.
El ministro de Asuntos Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, declaró el viernes a periodistas que “reforzar la cooperación entre Japón, Corea del Sur y Estados Unidos es más importante que nunca”, y aseguró que ambos gobiernos comparten el objetivo de mantener un canal de comunicación estable y constructivo.
El miércoles, Takaichi y Lee visitarán el Templo Horyu, que alberga edificaciones de finales del siglo VII y comienzos del VIII, consideradas entre las estructuras de madera más antiguas del mundo y testimonio de la adopción del budismo en Japón a través de la península coreana. Antes de regresar a Seúl, Lee mantendrá un encuentro con residentes surcoreanos en Japón.
Las relaciones entre Japón y la península coreana tienen raíces culturales, religiosas y políticas milenarias, pero la historia moderna ha estado marcada por disputas derivadas del dominio colonial japonés sobre Corea entre 1910 y 1945. El tratado de normalización de 1965 supuso el pago de 500 millones de dólares por parte de Japón a Corea del Sur, acuerdo con el que Tokio dio por resueltas las compensaciones de guerra, aunque los conflictos sobre trabajo forzado y esclavitud sexual han entorpecido el vínculo durante décadas debido a posturas revisionistas promovidas desde Japón.
En los últimos años, la cooperación ante retos comunes como la competencia entre China y Estados Unidos y el programa nuclear norcoreano ha favorecido una paulatina mejora de las relaciones bilaterales. Durante su entrevista con NHK, Lee manifestó que “enfrentando la historia con honestidad, debemos colaborar en los ámbitos posibles y mirar juntos hacia el futuro”.
El perfil de Takaichi como defensora de una política de seguridad firme y la percepción inicial de que Lee podría inclinarse hacia Corea del Norte y China generaron inquietud sobre el futuro de las relaciones, aunque ambos dirigentes han priorizado hasta ahora el acercamiento. Takaichi, conocida por sus visitas al Santuario Yasukuni de Tokio —donde se honra a caídos en guerra, incluidos criminales de guerra condenados—, optó este año por enviar una ofrenda religiosa en lugar de rezar en persona durante el aniversario de la derrota japonesa y el festival de otoño del santuario.
Aunque se prevé que los líderes eviten los temas históricos más sensibles, medios locales señalan que podrían abordar una posible cooperación humanitaria para recuperar restos humanos en un antiguo yacimiento minero submarino del oeste de Japón, escenario en 1942 de un accidente que costó la vida a 180 trabajadores, incluidos 136 coreanos sometidos a trabajos forzados. El secretario jefe del gabinete japonés, Minoru Kihara, indicó que los gobiernos discuten la posible realización de análisis de ADN sobre algunos de los restos hallados en el lugar el año pasado.
(Con información de AP)