
El revuelo estalló en las redes sociales y en la pantalla chica y finalmente llegó la palabra más buscada Juana Viale respondió de manera contundente la mañana de este lunes a los rumores que la vinculan sentimentalmente con Mauricio Macri. No fue una simple desmentida; fue una declaración cargada de enojo, tristeza y una pizca de filosofía personal. La actriz y conductora, a través de su cuenta de Instagram, cortó de raíz con un extenso comunicado la versión que la señala como la tercera en discordia en la separación del expresidente y Juliana Awada, quienes pusieron fin a una relación de quince años.
“Existen personas preparadas para informar y existen personas preparadas para hacer daño por un segundo de fama. Los que no tienen la posta hablan en condicional para ampararse legalmente”, lanzó la conductora, en un intento de despejar cualquier sombra de duda sobre la notica que había comenzado a circular algunas horas antes.
El comunicado de la conductora de Almorzando con Juana (El Trece) no solo refuerza su desmentida, sino que también apunta sin dudas sobre el rol de los medios: “Lo que no se puede negar, ni discutir, es que es un camino corto. La mentira digo. No me voy a convertir en uno de esos que derrochan envidia, que mienten, que se visten para aparentar, que les dan micrófono y, peor aún, les pagan para desinformar, lastimando y mintiendo”. En sus palabras, Juana no dejó espacio para la especulación. Deja visible cómo la afectó el tema. El dolor también.

Agradecida hacia su círculo más cercano, la presentadora agradeció: “A los que amo, respeto y admiro, gracias por acompañarme, por reírse e iluminarme. Lamento el daño que causan estas noticias falsas. Creo en mi luz, por eso entiendo que se pegan moscas”, de esta manera cierra el escrito y descargo que subió a su cuenta de Instagram.
Pero detrás del titular, el trasfondo revela una historia tejida con matices de respeto y afecto. La versión oficial, transmitida por amigos de la pareja a Infobae, confirma que la crisis no fue repentina. Hace un año, ambos comenzaron a transitar un proceso de reflexión. Evaluaron con delicadeza la posibilidad de una separación concreta, sin estridencias, lejos de cámaras y micrófonos.
La decisión final llegó hace solo unas semanas, a siete días de las fiestas, Navidad y Año Nuevo. Un acuerdo de la pareja madurado durante un año, guiado por el respeto y el amor que se profesaron durante más de una década. Por el amor pasado, por Antonia, por los buenos momentos compartidos y quizás, por la necesidad de cerrar un ciclo en paz, Mauricio Macri y Juliana Awada decidieron pasar juntos la Navidad y el Año Nuevo. Un último gesto de unidad antes de tomar caminos separados.

El comienzo de la historia se remonta a 2009, cuando Macri aún era jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Un encuentro casual en el Ocampo Wellnes Club de Barrio Parque, un gimnasio exclusivo, dio inicio al romance. Juliana Awada tenía treinta y cinco años; Mauricio Macri, cincuenta. Una cena, un fin de semana en Tandil y el vínculo se fortaleció, hasta desembocar en lo que muchos consideraron una boda soñada.
En 2011, llegó Antonia, la hija en común. Su nacimiento consolidó todavía más la relación. Por años, la imagen familiar resistió embates y desafíos. Pero el tiempo, como suele ocurrir, terminó por imponer su propio ritmo. Los desafíos se acumularon y, finalmente, la separación se impuso como una decisión inevitable.
La frase de la actriz y conductora Juana Viale resuena en este contexto: “Lamento el daño que causan estas noticias falsas”.