El año nuevo sorprendió a muchas figuras del espectáculo en plena búsqueda de descanso y desconexión, lejos del ruido mediático. Entre ellas, Jimena Barón eligió el balneario de Quequén, en Necochea, para instalarse con su familia y recargar energías bajo el sol y la brisa del mar. En medio de este verano en modo relax, la cantante y actriz compartió con entusiasmo y orgullo el mini emprendimiento de su hijo mayor, Momo.

Fue a través de sus redes sociales donde Jimena se encargó de mostrar a Momo listo para un día de trabajo en la playa, con un cordón repleto de pulseras hechas a mano. Las piezas, llenas de mostacillas de colores, dijes de ojos turcos y caracoles, se convirtieron en el atractivo de la jornada. “Renovamos producción y vuelve la venta”, escribió la artista, celebrando la iniciativa de su hijo. “Hay ojitos, chapitas, caracoles… Son todos distintos, no hay ninguno igual”, le comentó Jimena a sus seguidores mientras filmaba a Momo, que preparaba su recorrido entre los turistas.

El clima familiar y distendido se completó con la aparición de Matías Palleiro, pareja de Jimena y padre de su hijo menor. Fuera de cámara, Matías lanzó la pregunta inevitable: “¿Subió el precio?”. Momo, entre risas, decidió no contestar y emprendió su camino por la playa, mientras la artista lo animaba: “Bien, andá. Suerte”.

Previo a su viaje a Quequén, Jimena mostró cómo su hijo se preparaba para poner en marcha su emprendimiento

Un rato más tarde, la historia tuvo un cierre feliz. Jimena mostró el regreso de Momo, quien se tiró en la arena para jugar un momento con el pequeño Arturo, el menor de la familia. La cámara enfocó el cordón vacío donde antes colgaban las pulseras y la cantante, entre risas y orgullo, comentó: “Bueno, gracias a toda la gente porque vendió todas, ¿en cuánto tiempo lo hiciste?”. “No sé, ¿cuánto fue?”, preguntó Momo. “Nada, menos de una hora”, respondió su mamá, visiblemente satisfecha por el logro de su hijo.

El emprendimiento de Momo no fue improvisado. Días antes de las vacaciones, Jimena había documentado en sus historias los preparativos. “Momo me pidió que le plastifique el alias para vender pulseras en la playa”, relató la artista. “Total me tiene a mí laburando y gastando en piedras. Un genio”, agregó, mostrando el detrás de escena de la pequeña empresa familiar. El proceso incluyó la elección de materiales, el armado de los dijes y la puesta a punto para salir a la playa con todo listo.

Esta no es la primera vez que Barón se muestra orgullosa de Momo y sus pasos hacia la independencia. En agosto pasado, la cantante dedicó varias publicaciones al primer evento social importante de su hijo: su primera fiesta como preadolescente. Todo el proceso quedó registrado: desde la elección del look de Momo, quien fue con pantalones y zapatillas de su mamá, hasta los consejos previos y la emoción de ver crecer a su hijo. “Un bebito muy chiquito y un hijo de 11. Tal vez el chiquito hace parecer más grande al de 11 y viceversa. Momo tuvo su primera fiesta, fue con pantalones y zapatillas mías”, compartió Jimena, mostrando que la complicidad y la moda familiar siguen intactas.

Jimena Barón y su pareja disfrutando las playas de Necochea

Detrás de la imagen de madre moderna y relajada, Jimena no dudó en abrir su corazón ante sus seguidores y contar cómo vive el crecimiento de Momo. Admitió que intenta mantener la calma, aunque por dentro le cuesta no invadir y no preguntar todo. “Yo demasiado entusiasmada tratando de ser esa mamá canchera que actúa con total calma, deseando que me cuente y me comparta sus cosas pero sin ser invasiva. Feliz de que crezca, pero algo melancólica… por suerte el otro toma la teta, y tranquila, hay bebé para rato… pienso…pero Momo era bebé hace tan poco…”, escribió, con un dejo de nostalgia y ternura.

En este verano en Quequén, mientras los días pasan entre playa, juegos y pulseras, Jimena Barón reafirma la importancia de acompañar los sueños y las primeras aventuras de sus hijos, celebrando cada paso y cada logro en una familia donde la creatividad, la libertad y el amor son protagonistas.