
En el año que acaba de concluir se estrenaron en cines 239 producciones nacionales, casi la misma cantidad que en 2024, cuando llegaron 235 a las salas. Los números son bastante similares a los de 2023, último año de la gestión de Alberto Fernández: 241 entre largometrajes y documentales.
Los datos surgen de las estadísticas del INCAA, el Instituto Nacional de Cines y Artes Audiovisuales, que publica el detalle de estrenos en salas, entradas vendidas y recaudación.
En un contexto más amplio, si se analiza la serie para la última década, en términos de estrenos nacionales, los números tampoco varían demasiado. En 2016 por ejemplo, llegaron a los cines 202 películas. Y a lo largo de la década la excepción fue el año de la pandemia, 2020, cuando apenas fueron estrenadas 28. La industria se recuperó y de a poco volvió a superar los 200 estrenos, meta que se cumplió en 2022 con 230.
Estos números, con muy escasas variaciones, se dan en el contexto de profundos cambios implementados por el INCAA, a poco de la llegada de Javier Milei al gobierno.

La razón por la que el número de producciones se mantuvo estable en los últimos dos años es que para principios de 2024 había un acumulado de películas sin estrenar. “El stock era de entre 600 y 700 películas. Son aquellas que recibieron el interés público del INCAA en la administración anterior y que se rodaron entre 2019 y 2023”, dijo Carlos Pirovano, actual presidente del INCAA, ante una consulta de Infobae.
La audiencia en las salas
Las estadísticas muestran que en 2024, la cantidad de estrenos nacionales no tuvo un correlato en audiencia: el número de espectadores que concurrieron a ver cine argentino se derrumbó de 3.483.197 en 2023 a 791.832 en 2024, una caída del 77%. De las 235 películas estrenadas en 2024, sólo el 44% vendió más de 1.000 entradas y apenas 23 superaron los 5.000 espectadores.
Esta disminución obedece, en parte, a que ninguna producción nacional, de las estrenadas en ese año, superó los 140.000 espectadores en cines. Al analizar las entradas más vendidas durante 2024, encabeza la lista “El Jockey”, que apenas vendió 132.430 entradas, un número bajo, si se lo compara con las producciones nacionales que lideraron la taquilla en otros años.
Dirigida por Luis Ortega, fue interpretada por Nahuel Pérez Biscayart y Úrsula Corberó, mientras que la producción corrió por cuenta de Rei Pictures, El Despacho, Infinity Hill, Warner Music Entertainment y Exile. Narra la historia de una leyenda del turf con una conducta excéntrica y autodestructiva que comienza a eclipsar su talento. Fue elegida por la Academia de Cine de Argentina para competir en los Oscar (Mejor Película Internacional) y los Goya (Mejor Película Iberoamericana) del 2025.
En contraposición, durante 2020, el número de películas nacionales que se puso en cartelera fue muy bajo, apenas 28, debido a la pandemia. Pero en enero de ese año, antes de la primera cuarentena, se estrenó “El Robo del Siglo”, que vendió 2.085.915 entradas y con ese número se consolidó como el filme que vendió más entradas en salas en la última década. Dirigida por Ariel Winograd y con un elenco encabezado por Diego Peretti y Guillermo Francella, la producción corrió por cuenta de AZ Films. MarVista Entertainment y Telefé. Fue inspirada en un hecho real, el robo de la sucursal del Banco Río de la localidad bonaerense de Acassuso en 2006, la cual fue asaltada por una banda de ladrones armados con réplicas de armas reales. Tomaron 23 rehenes y se llevaron aproximadamente 19 millones de dólares de 147 cajas de seguridad.
En términos de espectadores, 2025 repuntó considerablemente, ya que las entradas vendidas totales fueron 2.825.721, lo cual implica que el aumento del 257%, respecto al año anterior.
En el año que acaba de finalizar, la película que tuvo más espectadores en salas fue Homo Argentum, con 1.829.383 entradas vendidas, bastante más lejos Mazel Tov, segunda en el ranking nacional, con 368.009 entradas. Dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, con la producción de Pampa Films y Gloriamundi y la interpretación de Guillermo Francella, el filme expuso 16 historias independientes en las que su personaje explora el denominado “gen argentino”.
Otro hecho para considerar es que el año pasado (2025), de las 239 películas estrenadas, apenas 74 lograron vender más de 1.000 entradas, es decir que casi el 70% de la producción nacional no llegó a ese objetivo. Y sólo 3 filmes, Homo Argentum, Mazel Tov y Belén, concentraron el 83% del total de entradas vendidas en el año.
Ahora, tomando en cuenta un lapso temporal más amplio, – la última década-, se observa la caída de la concurrencia a los cines, producto de la proliferación de plataformas que suelen ofrecer los mismos títulos con pocos días o semanas de diferencia. Por caso, en 2016 se vendieron 7.283.107 entradas para salas en las que se exhiben producciones nacionales. Paulatinamente ese número fue bajando hasta consolidarse entre los 2,3 millones promedio en los últimos 3 años.
Por otra parte, la audiencia de las películas extranjeras supera ampliamente la de las nacionales. El año pasado las entradas de producciones foráneas superaron los 28 millones y representaron el 90% del total.
Cabe aclarar que estos números se corresponden con entradas vendidas en cines y no reflejan la audiencia que captaron las producciones en las distintas plataformas digitales.
Los cambios en el INCAA y el pago de subsidios

El Gobierno de Javier Milei anunció una serie de cambios hace dos años, decidido a no financiar producciones que no logran captar la atención de los espectadores. Lo hizo en el marco de una reestructuración del INCAA, a través del decreto reglamentario 662, publicado en el Boletín Oficial en junio de 2024. Según los datos que el gobierno disponía en ese momento, de las 241 películas nacionales estrenadas durante el último año de la gestión de Alberto Fernández, 135 tuvieron menos de 1.000 espectadores y 15 menos de 100.
Los cambios incluyeron un nuevo enfoque de financiación, que introdujo modificaciones sustanciales en la distribución de subsidios para el cine nacional. Las medidas fueron acordadas tras un trabajo conjunto entre la Secretaría de Cultura, dirigida por Leandro Cifelli, y el INCAA, bajo la dirección de Carlos Pirovano.
Una de las principales medidas de impacto fue la reducción de subsidios. A valores corrientes, en 2023 se habían girado subsidios por $6.361 millones, incluyendo promoción, concursos e Ibermedia, el Programa de Fomento al Cine Iberoamericano. Al año siguiente se pagaron $4.629 millones, un descenso del 27%, aún cuando la inflación que midió el INDEC en 2024 fue del 117,8%. Este año, el total ascendió a $6.155 millones, poco menos que lo erogado en 2023, con una inflación acumulada en los últimos dos años fue del 185%.
Así surge del análisis realizado por Infobae de los datos proporcionados por el INCAA, ante un pedido de Infobae.
El Fondo de Fomento Cinematográfico, establecido en la Ley 24.377 de 1994 es la principal fuente de financiamiento del INCAA. Se integra con un impuesto del 10% sobre el precio de las entradas de cine, el 10% del precio de venta de “videogramas grabados” (como DVD’s) y el 25% de la recaudación del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), a partir del impuesto a la facturación de los canales de TV y servicios de cable, y otros ítems menores.
“Nosotros hemos cambiado el concepto. Cuando el dinero no alcanza no hay Fondo de Fomento. Cuando los números se acomodan, entonces hay dinero para promover más y mejor cine. Ahora tenemos un fondo que ronda los 25 millones de dólares. Vamos a tener más recursos para gastar en buenas películas”, dijo Pirovano al ser consultado sobre el manejo de fondos durante los últimos dos años. Los números que proporcionó indican que en el resultado financiero, se pasó de un déficit de $144 millones en 2023, a un saldo positivo de $9.960 millones en 2024 y de $34.640 millones en 2025.
Pirovano admitió que una parte de la industria no está conforme con los cambios. “Ahora tienen que competir y buscar audiencias. Es un trabajo más esforzado que el anterior. Pero hay un número que me parece importante: en el 2025, hubo 16 películas de más de 5.000 espectadores. De esas dieciséis películas tres no tuvieron apoyo del INCAA: Homo Argentum, Belén y 1978. De hecho, de todas las producciones estrenadas el año pasado, el 30% se hizo sin el apoyo del Estado”, sostuvo.
Los números del INCAA muestran que en los últimos dos años, mientras fue disminuyendo la cantidad de películas con apoyo estatal, el número de producciones sin esa ayuda fue aumentando.
En 2023, de las 241 películas nacionales estrenadas 175 contaron con ese apoyo y 66 fueron sin esa ayuda. Dos años después, en 2025, con los subsidios del INCAA sumaron 155 y sin aportes 84.
Los principales cambios que se produjeron requieren que las producciones que busquen obtener subsidios deben financiar al menos el 50% de sus proyectos con recursos propios. Además, se introdujo un tope máximo al financiamiento de cada producción y por otra parte, las productoras que hayan recibido subsidios no podrán solicitar más recursos públicos durante el año siguiente a la finalización de su proyecto.
En la anterior gestión había dos tipos de subsidios: el de “taquilla”, que se otorga después del estreno en función de la cantidad de espectadores, y el de “medios electrónicos”, que es un monto fijo que no está vinculado a la audiencia que tenga una película, y del cual se otorgaban adelantos para la realización del proyecto.
Esos dos mecanismos continúan en esta gestión. El de taquilla sin cambios y en el de medios electrónicos ahora se solicita una acreditación de audiencia. Por ejemplo, cuando la producción se exhibe en una plataforma, tiene que tener por lo menos 10.000 viewers acreditados.
“No queremos financiar producciones que no tienen audiencia; eso se va a acabar. No sé cuántas películas tendremos en los próximos años. Lo que sí sé es que vamos a tener películas con espectadores, que es lo importante”, sostuvo Pirovano.
Recaudación y personal
La caída en la concurrencia a las salas ocurrida en la última década- por la creciente migración de la audiencia a otras plataformas -, impactó en los ingresos del INCAA por la venta de entradas. En 2023 la recaudación por películas nacionales fue de $5.443 millones y al año siguiente apenas de $2.127 millones. En el año que acaba de concluir, se recaudaron $18.152 millones. Este número es apenas el 10% de lo que recaudaron las producciones extranjeras.
Según un informe del Poder Ejecutivo, en el año 2000, el INCAA contaba con aproximadamente 90 empleados, pero esa cifra fue aumentando año a año con las distintas administraciones, lo que disparó la erogación en personal, y obligó al Tesoro a tener que girar aportes extraordinarios para cubrir sus gastos operativos.
De los 1.072 empleados que tenía el INCAA cuando asumió Javier Milei, – entre personal bajo convenio y contratados-, hoy hay 494, según números del INDEC, luego de los retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y las no renovaciones de contratos de locación de servicios. La reducción del plantel en los últimos dos años fue del 54%.
Según datos oficiales la planta actual está compuesta por 274 empleados bajo convenio, 2 fuera de convenio y 218 instructores de la ENERC, la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica.
Los retiros voluntarios y las jubilaciones anticipadas implementadas por el actual gobierno insumieron en 2024 $4.833 millones y en 2025 poco más de la quinta parte: $1.020 millones.
El Gobierno pretende que los fondos destinados a gastos corrientes, estructurales y de funcionamiento no superen el 20% de los ingresos del organismo. Según Pirovano esa meta se cumplió en la segunda mitad del año pasado.
Infografías: Marcelo Regalado
Carga y chequeo: Desiré Santander