Las vacaciones de Cande Vetrano y Andrés Gil en Pinamar: sol, playa y churros (Instagram)

Cande Vetrano eligió Pinamar para vivir un verano a pleno, rodeada de naturaleza, familia y amigos. Las imágenes que compartió en sus redes sociales resumen la frescura y la autenticidad de unas vacaciones donde los pequeños momentos se convierten en grandes recuerdos. El mar, la arena y la dinámica de la playa se mezclan con juegos, charlas y encuentros multigeneracionales, en una secuencia de fotos que transmite la calidez y el espíritu lúdico de cada día.

En una de las primeras postales, un hombre —sin remera y con sombrero tejido beige— ayuda a Pino, el hijo de Cande y Andrés Gil, a explorar la arena. Ambos, descalzos, aparecen con el mar y el cielo despejado de fondo, disfrutando de la simpleza del juego y el disfrute compartido. Este mismo clima de cercanía se repite en la foto en blanco y negro donde Cande, Andrés y Pino —con el rostro cubierto por corazones rosas— posan juntos y sonrientes en la playa, con el mar como telón de fondo.

La conexión con la naturaleza se celebra en un primer plano de la arena, donde se ven caracoles, piedras y fragmentos de conchas de diversos tonos, evocando tardes de búsqueda y descubrimiento junto al mar. En otra postal de relax y alegría, Cande posa en bikini de cuadros marrones y blancos, con gafas de sol claras y el cabello suelto, levantando los brazos y sonriendo ante la inmensidad del mar y el cielo azul de Pinamar.

Pino le compartió churros a su mamá Los juegos en la playa no faltaron durante las vacaciones familiares Gran parte del carrete de fotos tuvo a Pino como protagonista

El atardecer suma su propia magia: un hombre sin remera levanta a Pino en brazos, y de fondo vuelan dos barriletes mientras las últimas luces del día tiñen la playa. La jornada continúa con la imagen de la cabeza de Pino asomando tras una carpa celeste, cubierta con gafas de sol azules, y otra foto donde Cande —con gafas blancas y sombrero tejido beige— muerde un churro que le acerca su hijo, ambos disfrutando de la vida playera bajo el sol.

Al caer la tarde, Cande aparece de espaldas a la cámara, caminando descalza por la arena y llevando a Pino en brazos, con una camisa larga de rayas rojas y blancas, mientras el niño lleva una remera verde. El sol se oculta en el horizonte y la playa se llena de siluetas y conversaciones.

La familia y los amigos se reúnen en una foto grupal sobre la arena, donde doce personas —adultos y niños— posan juntos, algunos sentados y otros en cuclillas, todos sonrientes bajo un cielo nublado. Varias generaciones se mezclan en la imagen, que irradia complicidad y alegría. El costado más creativo de Cande aparece en una imagen en blanco y negro: sentada frente a una consola de DJ Pioneer, con auriculares y una camisa oscura, sostiene un racimo de uvas con gesto divertido y la lengua afuera. El fondo muestra un cuadro de un puente colgante y una planta, sumando un aire de intimidad y espontaneidad a la escena.

La tierna foto madre e hijo al atardecer Cande eligió una bikini de color dorado con flores negras Pino aprovechó cada segundo para jugar en la playa con sus papásEl grupo completo en la playa de Pinamar (Instagram)

El álbum de vacaciones de Cande Vetrano en Pinamar se completa con detalles, risas y momentos de disfrute sencillo, donde la playa, la música, la familia y la amistad son protagonistas. Las imágenes muestran la importancia de celebrar la vida cotidiana, de encontrar belleza en lo simple y de compartir el verano rodeada de afectos en uno de los destinos favoritos de la costa argentina. En este verano en Pinamar, Cande Vetrano demostró que los recuerdos más valiosos no siempre dependen de grandes planes, sino de la suma de instantes sencillos y genuinos compartidos con la familia y los amigos. Entre atardeceres, juegos y nuevas experiencias, la actriz logró capturar la esencia del disfrute y la importancia de estar presente, encontrando en la naturaleza y los afectos la mejor versión de la temporada.