
El verano viene con muy altas temperaturas y también con planes de viaje para aprovechar las vacaciones, aún con ingresos muy castigados por la coyuntura económica. En este sentido, muchos argentinos se plantean la opción de veranear en el país o hacerlo en el extranjero, en base a los costos y también a la diferencias cambiarias según el destino.
Un destino favorito para muchas familias argentinas es Brasil, tanto por el atractivo de la belleza natural de sus playas y el clima tropical como por la competitividad de sus servicios turísticos en cuanto a precios y variedad de oferta.
En este punto es clave observar qué pasó con la inflación en Brasil en el último año y la tasa de cambio del real contra el dólar y el peso argentino en el último año. A la vez, en los cálculos también pesa lo acontecido con la inflación en Argentina y la devaluación de su moneda.
Si consideramos la evolución del Índice de Tipo de Cambio Real Bilateral (ITCRB) entre Argentina y Brasil que mide el Banco Central, este se incrementó desde los 71,8 puntos a los 91,3 puntos en un año. ¿Qué significa? Dado que este índice marca un punto de equilibrio cambiario teórico entre ambas economías de 100 puntos, puede decirse que hoy se encuentran un poco más cerca de un nivel de paridad, pues desde los cambiario Argentina se mantiene unos nueve puntos “más cara” que Brasil, cuando un año atrás la diferencia era de 28 puntos, lo que hacía mucho más barato el consumo en Brasil para nuestros bolsillos.
Por lo tanto, desde un análisis estrictamente cambiario del ITCRB del BCRA, veranear en Brasil será este año un 27% más caro que el año anterior, aunque todavía el país vecino mantiene una ventaja competitiva.
Por supuesto que este análisis no zanja la discusión: los precios no son iguales en distintas áreas geográficas, hay promociones, competencia entre proveedores, ofertas por estacionalidad y también preferencias personales que inciden en la eventual conveniencia de una localidad u otra. Pero tener una idea aproximada del valor de los pesos para afrontar los gastos es muy útil.
En el último año el precio del real brasileño se incrementó en 97,08 pesos o 58,3%, desde los 166,66 a los 263,74 pesos argentinos. Dado que la inflación en Argentina fue de un 31% y la inflación brasileña fue de 4,4%, se trata de una apreciación del real basileño aproximada de 20,8% en términos reales respecto de nuestra moneda.
Por ejemplo, un bien o servicio que hace un año se pagaba 100 reales hoy debería costar unos 104,40 reales. Pasado a moneda argentina, se encareció en un año de $16.166 a $27.534, un aumento del 70,3% en moneda argentina. Ante una inflación argentina del 31%, el aumento de ese precio en términos reales sería de un 30%, aproximadamente, en comparación a un año atrás.
La oferta juega fuerte
La competitividad sectorial es clave para medir el costo de unas vacaciones. Un informe de la consultora Focus Market.
La consultora relevó un paquete de 14 noches para cuatro personas (dos adultos y dos niños) en avión a Río de Janeiro y con estadía en un hotel 3 estrellas, que sumó un total de $8.412.283, que representó un aumento interanual (diciembre 2024 versus diciembre 2025) de solo 6 por ciento. En este caso, implica un ajuste del costo de las prestaciones muy por debajo del rango entre 20% y 30% en base a la inflación y la devaluación.

Focus Market comparó este paquete con “uno de los destinos clásicos nacionales que eligen los argentinos para pasar sus vacaciones como es Mar del Plata”, donde también se destacan incrementos por debajo de la inflación, que revelan el esfuerzo del sector por mejorar su oferta en esta temporada.
Una propuesta turística comparable de 14 noches para cuatro personas (dos adultos y dos niños) en avión y con estadía en un Hotel 3 estrellas, sumó un total de $5.121.156, lo que representó un aumento interanual 2024-2025 (relevando los diciembre de cada año) de apenas el 4 por ciento.

“Existen vuelos más económicos low cost sin valija, pero para poder evaluar el aumento interanual relevamos vuelos con las mismas características que el año pasado -vuelos directos con valija-“, acotaron desde la consultora.
Similar viaje con destino a Bariloche (dos adultos y dos niños, en avión y alojamiento en hotel 3 estrellas), costaba $7.693.084, con un aumento interanual del 28% con respeto al relevamiento de diciembre de 2024 ($6.027.021). Este incremento fue igualmente inferior al de la inflación, aunque en menor magnitud.

Un “factor clave detrás del mayor atractivo de los destinos locales fue la política de precios: muchos prestadores ajustaron tarifas con aumentos interanuales por debajo de la inflación promedio, buscando sostener competitividad y capturar demanda. Esta estrategia permitió que varios destinos mantuvieran niveles elevados de consultas y reservas, aún en un contexto de ingresos reales ajustados”, afirmó Damián Di Pace, director de Focus Market.
“En la primera parte del año vimos a muchos argentinos adelantando reservas para viajes al exterior, apalancados en un tipo de cambio que resultaba conveniente. Sin embargo, tras la corrección cambiaria, ese comportamiento se revirtió rápidamente: el encarecimiento de los destinos internacionales llevó a que una parte importante de la demanda se volcara al turismo local. Esto se reflejó con claridad en los últimos fines de semana largos, con altos niveles de ocupación en distintos destinos del país, mostrando cómo los cambios en el contexto macroeconómico impactan de forma directa en las decisiones de consumo”, agregó Di Pace.