El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, aseguró este domingo que cuenta con el respaldo pleno de la Unión Europea en la nueva fase de negociaciones que Kiev mantiene con Estados Unidos sobre el borrador de plan de paz para poner fin a la invasión rusa.
Según informó la Presidencia ucraniana en un comunicado, Zelensky transmitió a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que la coordinación con Bruselas es “total” antes de la ronda prevista para este domingo en Florida entre delegaciones de ambos países.
El Gobierno ucraniano busca fortalecer su posición diplomática ante un documento elaborado por Washington que, según han adelantado medios estadounidenses y europeos en las últimas semanas, incluye propuestas extremadamente sensibles para Kiev, como posibles cesiones territoriales a Rusia.
La llamada con Von der Leyen se centró en lo que Kiev describe como “la situación diplomática actual” y en la necesidad de mantener una postura firme frente a cualquier plan que contradiga los principios de integridad territorial reconocidos por la comunidad internacional.
La Comisión Europea no difundió por ahora una transcripción detallada de la conversación, pero sí confirmó el contacto entre ambos líderes a través de sus canales oficiales.
Zelensky señaló que Von der Leyen presta especial atención a las necesidades defensivas de Ucrania, sobre todo ante los ataques rusos contra el sistema energético y la infraestructura crítica.
Los bombardeos contra redes eléctricas y térmicas han aumentado desde el otoño, según datos del Ministerio de Energía ucraniano, lo que ha obligado al país a aplicar cortes programados y a reforzar las protecciones antiaéreas en varias regiones.
El presidente ucraniano también informó de una conversación mantenida este domingo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Según la versión divulgada por Kiev, ambos analizaron el momento “crucial” que atraviesa la guerra y las perspectivas de cooperación militar para los próximos meses.
La OTAN mantiene desde 2022 un programa de asistencia coordinada que incluye entrenamiento, sistemas de defensa aérea y apoyo logístico, aunque sigue sin contemplar el envío de tropas al frente.
Las negociaciones con Estados Unidos se enmarcan en un contexto de presiones crecientes para explorar vías de desescalada. Washington ha intensificado en las últimas semanas sus contactos con socios europeos y con países del G7 para evaluar posibles escenarios diplomáticos.
El debate sobre concesiones territoriales es uno de los puntos más sensibles. Ucrania ha reiterado que no aceptará ceder regiones ocupadas como condición para un acuerdo, mientras que Moscú insiste en que solo negociará sobre la base de los nuevos límites fronterizos que considera definitivos.
El Kremlin ha declarado en repetidas ocasiones que las cuatro regiones que declaró anexadas en 2022 —Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia— forman parte de su territorio, pese a que la ONU no reconoce esas anexiones.
El contexto interno también complica las conversaciones. Zelensky afronta presiones políticas y militares mientras intenta mantener unido al país en el cuarto año de guerra. Algunos analistas han advertido de que un proceso negociador mal gestionado podría erosionar la legitimidad del Gobierno y afectar al apoyo occidental, especialmente si se percibe como una concesión forzada.
Bruselas, por su parte, intenta mantener una posición cohesionada entre los veintisiete Estados miembros. La UE ha aprobado varios paquetes de sanciones contra Moscú y ha incrementado su asistencia financiera y militar a Kiev, aunque algunos países han mostrado cautela ante la posibilidad de comprometerse con un plan diseñado principalmente por Washington.
La ronda de Florida será una prueba de la capacidad de Kiev para influir en el texto estadounidense y para mantener un frente diplomático unido con sus socios europeos. El resultado de estas conversaciones definirá los márgenes de maniobra de Ucrania y marcará los próximos movimientos.