En la televisión argentina, los domingos al mediodía tienen como protagonista indiscutida a Juana Viale. Instaladísima desde hace varias temporadas al frente de Almorzando con Juana (El Trece), la nieta de Mirtha Legrand logró reinventar el tradicional ciclo familiar con su frescura, toques de humor y una mirada personal sobre la moda. Cada semana, sus elecciones estilísticas marcan tendencia tanto en la pantalla como en las redes, y su actitud espontánea logra que la audiencia espere tanto por la charla como por el look que va a lucir. Este domingo, Juana volvió a llamar la atención al sorprender con un outfit especial: decidió reciclar un impactante diseño de Gino Bogani que ya había estrenado años atrás, y lo llevó con todo el glamour que la caracteriza.
Con su avasallante personalidad, abrió el programa saludando con vitalidad y complicidad. “¡Hola, hola, hola, hola! ¿Cómo están? ¿Cómo están en sus casas? Feliz domingo para todos y todas de toda la Argentina. Ya estamos llegando a fin de año”, arrancó, marcando el tono positivo y cercano que la caracteriza. Aprovechó la ocasión para bromear sobre la cuenta regresiva escolar y la inminente llegada de las vacaciones. “¡Sobrevivimos! Falta poquito, pero todavía no cantemos victoria. Los pibes siguen yendo a la escuela… Pero ya nos estamos preparando para Mar del Plata, así que… ¡uuuuh! Ya falta muy poquito, ya nos vamos para allá”.
Al margen del clima festivo y del clásico set familiar, la atención volvió a girar hacia su outfit. Y esta vez, la conductora optó por reversionar una pieza muy especial dentro de su guardarropas: un conjunto de Bogani, su diseñador fetiche y sinónimo de alta costura argentina, que ya había lucido años atrás y que, orgullosa, supo resignificar para este almuerzo. “Miren qué belleza. Tengo un top de encaje bordado a mano con mínimos cristales y aplicaciones de mariposas y flores, como la pollera de crepe. Tiene un tajito muy transparente, muy bonito y muy fresquito”, contó Juana ante la cámara, detallando cada uno de los elementos del look, antes de sumar con humor: “Aunque no lo crean, lo usé en el 2020. Esto me sigue entrando”.

El recorrido por el look no terminó ahí. Viale aprovechó para destacar el trabajo de su equipo de estilismo, siempre a la altura de las circunstancias. “Me peinó Juan Fojo, que me hizo un recogido muy bonito en altura, y me maquilló Cris Sepúlveda, con este aleteo de mariposa naranja que me encanta. Para ponerle un poco de color a tanta blancura que tengo…”, sumó, entre risas, invitando a la audiencia a prestar atención también a los pequeños detalles de cómo construir una imagen.
La fascinación de Juana por su diseñador de confianza se reiteró en la emisión anterior, donde también apostó a un look de autor nacional para brillar al mediodía. “Y yo me vestí para la ocasión, para poder pareciera que bailar. Tengo un vestido de micropaillettes verdes con un corset drapeado y en una línea lápiz. Esto que ven acá es toda una pieza. No es que son géneros pegados. No, como todo, como toda la belleza que hace el señor Bogani”, explicó en esa transmisión, irrumpiendo en el estudio con un modelo tan elegante y artesanal como audaz, confirmando que la sintonía creativa entre la musa y el diseñador sigue firme.

Esa vez, su look se completó con un peinado recogido, cola baja y extensiones que sumaban largo y sofisticación, a cargo de Juan Fojo, su estilista de confianza. Juana, atenta como siempre al guiño humorístico, se rió de su propia cabellera: “¡Ay! ¿Qué pasó? Me creció el pelo, no sé. ¿Está la luna creciente? Amo mi pelo, amo mi pelo. Todas se lo cortan ahora. Yo ya me lo corté hace dos años y ahora ya me lo estoy dejando largo. La que da clase, da clase”, celebró entre bromas y risas con el equipo detrás de cámaras.
Cada emisión reafirma que Almorzando con Juana es mucho más que una mesa de charla: es escenario, pasarela y carta de amor a la moda nacional. A través de sus looks, y de la complicidad con Bogani y su equipo de estilistas, la conductora confirma que la elegancia puede ser relajada, que la vanguardia y el humor conviven, y que el glamour auténtico es ese que se puede volver a usar y seguir disfrutando, sin importar el paso del tiempo.