La única refinería de petróleo de Serbia, responsable hasta ahora de cubrir el 80 % de las necesidades de combustible del país, cerrará el próximo martes debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos a la empresa energética NIS, que opera la planta y es de propiedad mayoritaria rusa.
Así lo anunció este domingo el presidente del país balcánico, Aleksandar Vucic, manifestando su disconformidad con el hecho de que Washington no concedió una licencia nueva a NIS como él había pedido.
“No puedo entender lo que los estadounidenses están haciendo ahora. Lo digo abiertamente, no entiendo su lógica”, dijo Vucic a la televisión Informer.
Serbia, un tradicional aliado de Rusia que no se ha adherido a las sanciones occidentales impuestas a Moscú por su agresión contra Ucrania, se encuentra ahora “en una situación muy difícil” y tendrá que “arreglárselas de diferentes maneras”, añadió el mandatario.
No obstante, los ciudadanos “no deben preocuparse”, matizó Vucic, sin especificar qué planes tiene el Gobierno para sustituir los combustibles que se dejarán de procesar.
NIS es la única empresa en Serbia que se dedica a la exploración, producción y procesamiento de petróleo. Tiene más de 400 gasolineras en Serbia, Bosnia y Herzegovina, Rumanía y Bulgaria y gestiona en Pancevo, cerca de Belgrado, la única refinería del país, que con una capacidad anual de 4,8 millones de toneladas ha cubierto hasta ahora cerca de 80 % de la demanda nacional de combustibles.
Washington la sancionó ya a principios de este año, en el marco de un paquete de penalizaciones impuestas con el fin de impedir que los ataques bélicos rusos contra Ucrania sean financiados con la venta de hidrocarburos, pero, a petición de Belgrado, la medida fue aplazada varias veces, hasta que finalmente entró en vigor el pasado 9 de octubre.
Las rusas Gazprom Neft y Gazprom poseen respectivamente el 44,9 % y el 11,3 % de las acciones de NIS, mientras que el Estado serbio ostenta el 29,9 % y el resto pertenece a pequeños accionistas y empleados.
“Tendremos suficientes soluciones”
Recientemente, Vucic prometió que los títulos en manos rusas serían vendidos y pidió a Washington una nueva licencia para que NIS pueda operar mientras se encuentra un comprador.
Pero el permiso no ha llegado y el presidente afirmó hoy que ya no espera recibir la licencia de Estados Unidos.
“Contamos con que los estadounidenses no se pronunciarán y tampoco hay demasiada prisa por parte de los rusos: para ellos, lo más importante es que su propiedad se mantenga el mayor tiempo posible”, declaró.
“Tendremos suficientes soluciones y suficiente dinero”, aseguró el político nacionalista y populista.
Sin embargo, hace unos días alertó de que el impacto de las sanciones no se limitará al sector energético, ya que el Banco Nacional de Serbia y los bancos comerciales podrían enfrentar sanciones si operan con NIS, lo que pone en riesgo el sector financiero del país, y que la escasez de combustibles que causaría el cierre de la refinería afectará la salud, los alimentos, la electricidad, la calefacción, la seguridad y el transporte.
El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orban, prometió el pasado viernes que su país podrá compartir con Serbia sus reservas de crudo y gas.
Hungría importa de Rusia gran parte del petróleo que consume y Orban, considerado un aliado del Kremlin, viajó el sábado a Moscú para hablar con el presidente ruso, Vladimir Putin, sobre las suministros de hidrocarburos, entre otros asuntos.
(Con información de EFE)