Cuando una persona se expresa en un segundo idioma, no solo adapta su vocabulario y gramática, sino que también modifica su voz, ritmo e incluso parte de su identidad. Esta transformación es observable, medible y revela cómo los sonidos y patrones culturales de cada lengua influyen en la forma en que los hablantes se presentan ante el mundo.
El fenómeno de la voz multilingüe
Quienes dominan más de un idioma han detectado que su voz y su personalidad parecen cambiar según la lengua que utilicen. Por ejemplo, un hablante puede sonar más agudo en inglés, más pausado en francés y más animado en español. Esto va más allá de una percepción personal: la adaptación vocal ocurre por razones fisiológicas, neurológicas y sociales.
La profesora Ana Paula Petriu Ferreira Engelbert, de la Universidad Tecnológica Federal de Paraná, compara este fenómeno con un trabajo actoral: “Incorporamos características de la comunidad lingüística y construimos ‘otro yo’ en ese idioma. Somos nosotros mismos, pero diferentes”, explica. Esta “versión paralela” emerge de la interacción física y emocional con el idioma y su cultura.
Anatomía de la voz y la influencia de los idiomas
La voz humana tiene su origen en las cuerdas vocales, donde el sonido se genera, para luego amplificarse y transformarse a través del tracto vocal. Este proceso está gobernado por el sistema nervioso central y se ve afectado tanto por las emociones como por factores culturales y sociales. Lenguas distintas exigen posicionamientos físicos y patrones auditivos diferentes, lo que determina cómo suena la voz al hablar cada idioma.
Las diferencias fonéticas y prosódicas son clave. El alemán utiliza sonidos producidos en la parte posterior del tracto vocal, generando una sensación de aspereza, mientras que el francés emplea vocales redondeadas y sonidos frontales.
El inglés, por su parte, requiere fonemas que, por ejemplo, no existen en portugués. Además, aspectos como el volumen, la velocidad y hasta los gestos varían. En una cena italiana, el nivel de voz suele ser muy superior al de una japonesa, reflejo de las costumbres de cada sociedad.
Renata Azevedo, fonoaudióloga y profesora en la Universidad Federal de São Paulo, destaca la importancia de los factores educativos y regionales. La variación de la voz también depende de la prosodia —el énfasis en sílabas— y de la identificación con la cultura y el contexto del idioma.
Personalidad, contexto y la “máscara vocal” al comunicarse
La forma en que un hablante suena en un idioma extranjero tiene relación tanto con su proceso de aprendizaje como con el entorno en el que lo utiliza. Engelbert explica que el contexto de uso —por ejemplo, el trabajo frente a la vida familiar— y el objetivo comunicativo determinan cómo el individuo ajusta su “máscara vocal” al nuevo idioma.
Su investigación, en la que grabó a brasileños hablando portugués e inglés en diferentes situaciones, demostró que al usar el portugués, los hablantes suavizaban su voz y mostraban mayor fluidez; mientras que en inglés adoptaban un tono más profundo y firme. Al escuchar estos registros, oyentes bilingües percibían claramente las diferencias, asociando incluso a cada voz atributos de personalidad: seguridad, emoción o contención.
Este ajuste refleja la intención de encajar en la comunidad lingüística de destino, imitar estilos y pronunciaciones percibidos como propios de hablantes nativos y buscar aceptación o empatía social.
La cultura y el aprendizaje en la variación vocal
Las diferencias en la voz al hablar varias lenguas dependen también de la edad y el contexto en que se adquiere el idioma. Niños criados con dos lenguas tienden a mostrar menos variación vocal entre ellas, pero siempre hay una lengua dominante. Adultos que aprenden un idioma más tarde presentan diferencias más notables, sobre todo al inicio.
Azevedo aclara que estas transformaciones disminuyen con el dominio del idioma y la práctica frecuente: el contacto con hablantes nativos y la inmersión cultural suavizan las diferencias y hacen que la adaptación vocal se vuelva más automática y natural.
Las investigaciones también subrayan que cuanto mayor es el vínculo cultural con una lengua, mayores son las probabilidades de adaptar elementos de ritmo, entonación y gestualidad. Sumergirse en la cultura a través del cine, la música y la vida cotidiana favorece una adaptación vocal más genuina y expresiva, según los expertos citados.
El acento y la identidad: lo que la voz revela de nosotros
Aunque es posible minimizar acentos, siempre queda una huella en la voz que delata el origen y la personalidad. El acento constituye una parte inherente de la identidad: “Nunca desaparecen por completo, y eso es natural. Revelan de dónde venimos y quiénes somos”, sostiene Azevedo.
Stella Esther Ortweiler Tagnin, de la Universidad de São Paulo, coincide: “Cuando aprendes de adulto puedes dominar el idioma, pero siempre habrá algún desafío con ciertos sonidos”.
La voz en otro idioma, por tanto, no es solo un instrumento fonético, sino un espejo de la identidad, la historia personal y la manera en que nos relacionamos y adaptamos a nuevas culturas.