En las redes sociales, el arte de contar buenas historias suele traducirse en cientos de miles de reacciones. Y fue justamente ahí, en Instagram, donde Juana Repetto encontró el modo de comunicar una de las noticias más importantes de su vida: su embarazo, al utilizar un formato innovador que atrapó desde el primer fotograma. No recurrió a una foto tradicional ni a una placa estática.
La madre de Belisario, fruto de su decisión de ser madre soltera, y de Toribio, de su vínculo con Sebastián Graviotto, dio a conocer la noticia cinco meses después de anunciar la ruptura con el ex Gran Hermano. Hasta el momento, no dio más detalles, por lo que habrá que esperar para saber quién es el padre o si la actriz eligió nuevamente ser madre soltera.
El video comienza de forma enérgica: muestra a un grupo de mujeres celebrando. El ambiente transmite complicidad, conexión, alegría. Copas en alto. Risas encadenadas. “Otras mujeres recientemente separadas”, reza el rótulo superpuesto, en mayúscula, como enfatizando ese nuevo capítulo que tantas veces se asocia con libertad y recomienzos. ¿Cómo se celebra la vida tras un quiebre? Juana Repetto dejó esas interrogantes flotando, generando empatía y espejo en quienes la siguen.
La escena, lejos de detenerse en el festejo colectivo, mutó hacia lo íntimo y apareció una imagen disruptiva: Juana sentada en un consultorio, con un suéter azul claro y un oso sonriente dibujado en el pecho. Una profesional de la salud se inclinaba para realizarle una extracción sanguínea. El texto superpuesto cambiaba la perspectiva: “Yo recientemente separada”. De pronto, lo general se volvía personal, delicado. ¿Qué pasaba por la cabeza de la influencer? ¿Sería solo un control médico o algo más se cocinaba detrás de esa sonrisa expectante?
El video no se detuvo ante la duda. Siguió avanzando con la precisión de una historia bien construida. Una nueva fotografía reemplazó al consultorio: la actriz, madre de dos hijos y separada hace cuatro meses, frente a un equipo de ecografía, miraba directo a cámara y levantaba el pulgar en señal de “todo está bien”. El gesto decía más de lo que cualquier palabra podía expresar. Era la evidencia visual del camino recorrido, la etapa clave de estudios médicos en la aventura de gestar. Sumando así una comprobación visual del proceso, la joven abría la intimidad de su experiencia, al invitar a sus seguidores a ser testigos directos del milagro cotidiano.
El punto culminante llegó con una postal imposible de malinterpretar: Juana de pie sujeta en alto dos pruebas de embarazo con resultado positivo. Esta vez, sobre la imagen, el texto era contundente: “Surprise”. Letras mayúsculas, dos íconos de brillo y la certeza de que el viaje audiovisual, meticulosamente estructurado, revelaba su secreto más feliz. La influencer, así, estructuró un relato audiovisual y textual para revelar la noticia de su embarazo que ratificó en sus historias: “La tenía guardadísima. Es la bomba del año”, sentenció con complicidad.
¿Quién es, al final, Juana Repetto en esta historia? Una mujer que, después de una separación, eligió compartir públicamente un proceso atravesado por emociones encontradas. Una narradora que convirtió la noticia en relato, el dato en arte, la expectación en alegría. Y todo, frente al gran ojo de Instagram.
La noticia desencadenó una auténtica ola de reacciones entre quienes siguen la vida cotidiana de la madre de Toribio y Belisario. Los comentarios, escritos a toda prisa y con el corazón abierto, brotaron apenas la publicación salió a la luz. Y el de su madre, Reina Reech, trascendió más que ningún otro. “Amor, felices de recibir esta bendición. BB te amamos y te esperamos con mucha alegría”, escribió la coreógrafa.
“Te abrazamos en los sentimientos que estés atravesando”, sumó una seguidora, eligiendo un tono empático y contenedor, consciente de que el camino no siempre es simple. No faltaron los mensajes cargados de asombro y ternura. “Cuando pensabas tener todo resuelto… pum, bebé en camino, ¡qué lindo, felicitaciones!”, apareció entre los primeros, reflejando la mezcla de incredulidad y felicidad compartida. Las palabras se multiplicaban en un hilo comunitario donde cada reacción parecía subrayar el valor del anuncio, la autenticidad de la apuesta personal de Juana.
El desconcierto, lejos de encerrarse en la sorpresa, se transformó rápidamente en apoyo. “¿En serio? ¡No juzgamos, acompañamos! ¡Se nos viene la nena! No importa, es una vida, amor… ¡ya está! Vamos Juani, acá te re bancamos”, otra usuaria dejó en claro ese pacto tácito que suele crearse en la virtualidad: no hay juicio, hay sororidad y respaldo.
Tampoco faltó el humor: “Amiga, me dejaste más sorprendida ahora con lo gracioso y creativo del posteo que con la noticia. Vamos ese bebito”. Esa reacción, espontánea y lúdica, sintetizó el espíritu del relato visual elegido por la influencer: provocar sonrisas a la par que compartir intimidad.