SANTA FE.- El devenir de la agroexportadora Vicentin pende, literalmente, de un hilo. Cinco años después que se presentó ante la justicia santafecina para pedir la apertura de su concurso de acreedores tras adeudar US$1500 millones, su futuro es una incógnita. Tiene unos 1300 empleados.

“Hoy no hay nada, ni siquiera la confirmación de [las operaciones a] fasones. Y lo más probable es que no se puedan pagar los sueldos” del mes pasado, admitieron allegados al directorio de la firma ante una consulta de LA NACION. Dijeron que “la última carta que queda, como posibilidad, es que se confirmen los contratos de fasón; o que se acepte el recurso extraordinario [que planteó la firma] y que el reclamo llegue a la Corte Suprema con alguna visibilidad de acuerdo”. Este trámite recién podría resolverse a fin de mes o en la primera quincena de mayo.

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“Hace muchos meses que la empresa viene sosteniendo que se necesita la homologación del concurso y que la única manera de hacerla sustentable es con un volumen muy grande de fasones que solo lo pueden aportar empresas muy grandes como las que hicieron la propuesta por Vicentin”, indicaron en clara referencia a Bunge-Viterra y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

“No creo que pueda surgir algo milagroso de acá al 10 (de abril, la fecha), cuando vence el plazo para pagar los sueldos. Hoy es difícil adelantar que pueda ocurrir algo que cambie este cuadro de situación”, precisaron. “Nos imaginamos que vienen días difíciles”, señalaron.

De ello se desprende que, si la semana próxima no hay novedades de pagos –lo que hasta hoy es algo muy difícil de concretar por parte de la empresa– volverán las medidas de fuerza de los trabajadores aceiteros.

La empresa se enfrenta, sin fondos, al vencimiento de un nuevo plazo para pagar sueldos

Leandro Monzón, delegado del gremio de aceiteros en Reconquista, expresó la “preocupación de los trabajadores de Vicentin ante la incertidumbre laboral y la falta de compromiso por parte de las autoridades”, según citaron medios regionales.

“La actividad productiva en la empresa continúa, pero con dificultades, debido al bajo ingreso de camiones con granos, lo que afecta el panorama de trabajo. Estamos esperando que entren camiones con granos para poder tener un mejor panorama de trabajo. Están ingresando pocos; la semana que viene tiene que pagar el salario, como se habían comprometido, en tiempo y forma. Esperemos que lo cumplan en su totalidad”, dijo Monzón. “El nivel político es cero comprometido, no nos han atendido ni se acercaron a los trabajadores”, consignó a Radio Amanecer.

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Monzón adelantó que los trabajadores han elevado una nota al juez (que entiende en el caso, Fabián) Lorenzini. “Creemos que la justicia tiene que intervenir y preservar el trabajo”, subrayó.

Situación

En tanto, los acreedores arremetieron contra lo que sostiene la empresa. Para el abogado Gustavo Feldman, uno de los querellantes en la causa contra los imputados por la administración fraudulenta de Vicentin, la única salida de la empresa es un “salvataje, que [se] llama cramdown”, según consignaron medios zonales.

Acreedores apuntan a un cramdown como salida; la empresa, en tanto, quiere que le homologuen el concurso

Según explicó, “lo que pasó en las tres últimas audiencias en Rosario termina de consolidar y de acreditar el hecho concreto: el estado calamitoso en el que pusieron a Vicentin, en el que se desarrolla ahora la pugna de los empleados por mantener la fuente de trabajo y por percibir el salario que bien merecido tienen. Esta situación de precariedad tiene un solo responsable y un solo culpable, que son las autoridades de Vicentin, las que estuvieron antes y, de alguna manera, las que están ahora”.

“Que tengan bien en claro que acá no tenemos la culpa ni los querellantes, ni los fiscales, ni los jueces, ni los acreedores, que Vicentin esté en el fondo del mar, con una sola chance de ser rescatado, que es precisamente el salvataje. Literalmente, la única posibilidad es que aparezca un salvavidas, cuasi milagroso, que no es otro que el cramdown”, añadió Feldman.