El trofeo que fue objeto de deseo desde que debutó en la selección mayor, en un partido amistoso frente a Hungría en 2005, estuvo nuevamente en sus manos. Como en aquella gloriosa y trepidante jornada en el imponente estadio de Lusail, en Qatar, Lionel Messi levantó la copa que durante años le quitó el sueño y que hasta hizo que durante un pasaje de su maravillosa carrera deportiva renunciara al equipo nacional.

No hubo partido, juego, goles, polémicas, cambios de humor por el desarrollo… Tampoco el 3 a 3 que inmortalizó la vibrante final con Francia 27 meses atrás, ni una electrizante definición desde un punto de penal. No hubo ceremonia de premiación con un agitado marco de 80 mil espectadores, lágrimas de emoción, ni la solemnidad de un anfitrión que lo vistiera con una bisht, la recordada capa negra traslúcida con la que el emir de Qatar consagró a Leo. Pero el rosarino, el capitán de una selección que levantó los brazos para ofrecer el premio al planeta y quitarse el hechizo, recreó ahora esos momentos mágicos. En Estados Unidos y a falta de 15 meses para la próxima cita mundialista, en la que por primera vez tres países se repartirán la sede, Messi sonrió como aquel 18 de diciembre de 2022 con el trofeo que más ambicionó.

Messi y la Copa del Mundo, un viaje desde Qatar hasta Estados Unidos: Leo volvió a deslumbrarse con la estatuilla de 6,7 kilos de oro macizo y base de malaquita.

La Copa del Mundo, Estados Unidos –junto a México y Canadá, organizador del Mundial de 2026–, la presencia de Gianni Infantino –presidente de la FIFA–, la reciente clasificación de la Argentina para la cita del próximo año y la figura de Messi, el hombre que sufrió las derrotas y las críticas hasta que quebró el embrujo del seleccionado, fueron elementos que invitan a esperanzarse con una nueva función del astro en el torneo más emblemático del fútbol. Ausente en la última ventana de las eliminatorias, en la que la selección venció a Uruguay en Montevideo y goleó a Brasil en el Monumental para asegurarse su participación, Leo sigue siendo un imán para los fanáticos del fútbol mundial y un atractivo singular para el negocio, que incluye la televisión, el marketing, los patrocinadores y la venta de entradas.

Con 37 años, ya fuera del circuito de las ligas más competitivas del planeta pero con el toque distinguido que lo acompañó durante toda su trayectoria, Messi sigue regalando escenas fascinantes y provoca asombro en los hinchas sin importar el club, la selección, el escenario. La última conquista fue Jamaica, donde jugó por Inter Miami por la Concachampions: recibimiento como a un embajador y deslumbramiento en particular a los niños. Nunca había jugado en ese país y el estadio de Kingston vibró cuando el argentino ingresó en el segundo tiempo para sellar la clasificación para los cuartos de final del certamen de clubes más destacado de Norteamérica y Centroamérica.

En Los Ángeles, donde en 1994 se jugó la final entre Brasil e Italia, Leo abrazó la legendaria estatuilla de 6,7 kilos de oro macizo y base de malaquita. Volvió a conmoverse y lanzó: “Es una copa muy especial… Es muy linda”, sostuvo, mientras la acurrucaba entre el brazo izquierdo y el torso como si se tratara de un bebé.

Con la Argentina clasificada para el Mundial de 2026, la incógnita es la presencia de Messi para disputar por sexta vez la Copa del Mundo; los signos son positivos.

La ciudad californiana será una de las subsedes en 2026, pero aquel Rose Bowl de Pasadena (1994) dejará su espacio al actual Los Angeles Stadium, con capacidad para 70.000 espectadores y que fue inaugurado en 2020. El acto del reencuentro no tuvo lugar, sin embargo, en ninguno de los dos escenarios, sino en el BMO Stadium, en una función que organizó Adidas, la marca de indumentaria deportiva que viste a Messi, y formó parte de una actividad promocional de la Copa del Mundo.

Entre los invitados estuvieron el italiano Alessandro del Piero, el alemán Jürgen Klinsmann y una figura convocante del fútbol americano, el mariscal de campo de Kansas City Chief, Patrick Mahomes. El tres veces ganador de un anillo en el Super Bowl –el cuarto quarterback más veces campeón de la NFL– se tomó fotografías junto a Leo y la copa, uniéndose a la larga lista de deportistas internacionales que son cautivados por la sencillez y el trato cálido del rosarino.

Invitado por la empresa que organizó el encuentro, Patrick Mahomes, mariscal de campo de Kansas City Chief y crack del fútbol americano, posó junto a Messi y el trofeo.

La presencia de Messi en Los Ángeles tendrá otro capítulo, en una semana en la que combina deporte, promoción y eventos que reúnen a celebridades. En Miami, David Beckhmam, estrella del fútbol inglés y copropietario de la franquicia en la que Leo es capitán, inició el festejo de sus 50 años con una fastuosa fiesta, y el crack argentino estuvo junto a sus compañeros de plantel Luis Suárez, Sergio Busquets y Jordi Alba. Entre los invitados se asomaron también el exbasquetbolista de NBA Saquille O’Neal y el exmariscal de campo de la NFL Tom Brady.

Lionel se queda un par de días en California, donde este miércoles local (ya jueves de Argentina) Inter Miami visitará a Los Angeles FC, por uno de los cuartos de final de la Concachampions.

En las primeras horas de este jueves en Argentina Leo volverá a la acción. Lo hará en la ida de una serie de cuartos de final de la Concachampions: desde las 0.30 (hora de Buenos Aires) se medirá con Los Angeles FC en California. Un nuevo episodio, quizás un nuevo guiño para alimentar la ilusión: la confirmación del 10 como parte de la selección en el Mundial de 2026.

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