El fósil de pie hallado en Etiopía confirma la existencia de Australopithecus deyiremeda, una nueva especie de homínido (foto: Universidad Estatal de Arizona)

Un enigma que perduró más de una década ha sido finalmente resuelto por la ciencia: los restos óseos de un pie encontrados hace 16 años en Etiopía pertenecen a una especie diferente a la célebre Lucy, y sugieren que el árbol genealógico de la humanidad es más intrincado de lo que se creía.

En ese contexto, un equipo de investigadores ha confirmado que el famoso “pie de Burtele” corresponde a Australopithecus deyiremeda, un antiguo y enigmático pariente de Lucy, lo que reaviva el debate sobre el verdadero ancestro de los seres humanos.

El misterio del pie de Burtele

La historia comenzó en el yacimiento de Woranso-Mille, en la región de Afar, Etiopía, donde un equipo de paleoantropólogos dirigido por Yohannes Haile-Selassie descubrió ocho huesos fosilizados de un pie humanoide.

El hallazgo despertó una pregunta que mantuvo en vilo a la comunidad científica: ¿a qué especie pertenecía ese pie? La respuesta, aunque tardó 16 años en llegar, ha sorprendido y fascinado al mundo académico.

A primera vista, la estructura del “pie de Burtele” presentaba una “apariencia humana”, pero con claras peculiaridades. El dedo gordo, oponible y más parecido al de los simios arborícolas que al de los homínidos bípedos como Lucy, permitía a su dueño agarrarse a las ramas de los árboles.

“No es habitual en nuestro campo nombrar una especie basándonos en elementos postcraneales, por lo que esperábamos encontrar algo por encima del cuello que estuviera claramente asociado con el pie”, explicó Haile-Selassie en declaraciones recogidas por National Geographic.

Durante años, la ausencia de un cráneo, mandíbula o dientes dificultó la identificación exacta del fósil. Sin embargo, nuevos hallazgos han despejado el panorama: dientes fosilizados y fragmentos de mandíbula encontrados junto al pie, datados entre hace 3,5 y 3,3 millones de años, han permitido corroborar que tanto el pie como los dientes pertenecían a la misma especie: A. deyiremeda.

El análisis del pie de Burtele revela una combinación única de rasgos primitivos y modernos en la evolución humana (foto: Universidad Estatal de Arizona)

Dos homínidos, un mismo paisaje: la coexistencia de Lucy y deyiremeda

El verdadero alcance del descubrimiento reside en que Lucy (Australopithecus afarensis) y A. deyiremeda caminaron por el mismo territorio y en la misma época. “La idea misma de encontrar especímenes como el pie de Burtele indica que había muchas maneras de caminar sobre dos piernas en el suelo; no habría una sola hasta mucho más tarde”, enfatizó Haile-Selassie.

Esta convivencia sugiere un relato evolutivo más complejo y diverso, donde varias formas de homínidos interactuaban y posiblemente competían en las sabanas africanas.

Las diferencias anatómicas y ecológicas entre ambas especies explican cómo pudieron compartir el hábitat sin competir directamente por los recursos. Lucy y sus congéneres se desplazaban principalmente por las llanuras, consumiendo una dieta mixta de frutos, hojas, pastos tropicales y juncos. En contraste, A. deyiremeda habitaba zonas más boscosas y obtenía la mayoría de su alimento de los árboles y arbustos.

Uno de los rasgos más sorprendentes del pie de Burtele es la combinación de características primitivas y modernas. El dedo gordo oponible señala que A. deyiremeda mantenía un vínculo estrecho con la vida arborícola, mientras que los demás dedos y la arquitectura general del pie indican que podía caminar erguido sobre dos piernas en tierra firme. Eso sí, el impulso para caminar provenía principalmente de su segundo dedo, un mecanismo de bipedestación diferente al de Lucy.

Esta pluralidad de formas para desplazarse muestra que la bipedestación humana temprana se manifestó en diversas maneras. El hallazgo obliga a replantear la noción de una evolución lineal y ofrece nuevas pistas sobre el modo de vida de los primeros homínidos.

El descubrimiento plantea que la evolución de la marcha erguida fue más diversa y compleja de lo que se creía (foto: Universidad Estatal de Arizona)

Una nueva especie y un debate abierto

La confirmación de que el pie de Burtele pertenece a Australopithecus deyiremeda supone uno de los avances más relevantes de la paleoantropología reciente. Con 13 fragmentos adicionales de mandíbula y dientes, todos datados en la misma capa geológica, los investigadores afirman que la relación entre los restos es incuestionable.

No obstante, la identificación de deyiremeda abre nuevas preguntas en el debate científico. Algunos expertos consideran que la conexión entre el pie y los dientes sigue siendo circunstancial y proponen que deyiremeda podría representar un eslabón intermedio entre Australopithecus anamensis y A. afarensis. “Las características dentales atribuidas a ‘deyiremeda’ muestran similitudes tanto con ‘A. anamensis’ como con ‘A. afarensis’”, explicó Leslea Hlusko, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana de Burgos.

¿Es entonces deyiremeda una especie independiente o una variante dentro del género Australopithecus? Por ahora, el consenso es que la evolución humana no puede representarse como una simple línea, sino que recuerda más a una red ramificada con múltiples trayectorias y especies conviviendo y adaptándose a distintos nichos ecológicos.

En medio del debate, una certeza asoma: “El panorama de la evolución humana dista mucho de estar completo. El debate sigue abierto”, confirmaron los autores de este trabajo en la publicación de la revista Nature.

Este hallazgo no solo reaviva el interés por nuestros orígenes, sino que también revela que aún hay piezas esenciales del rompecabezas evolutivo por descubrir.