
La creencia de que el uso de sauna puede reducir el conteo espermático genera inquietud entre quienes buscan cuidar su fertilidad. Según Colin Duncan, profesor y especialista de la Universidad de Edimburgo, un uso ocasional no representa un riesgo para la mayoría de los hombres, aunque existen excepciones, detalló The Guardian.
El uso de saunas puede disminuir temporalmente la cantidad de esperma producida, pero solo quienes ya tienen niveles bajos podrían ver su fertilidad afectada. En los hombres sanos, la producción de esperma suele ser mucho mayor de lo necesario para concebir, por lo que una visita esporádica no supone un problema relevante.
El calor afecta a los testículos porque estos órganos están ubicados fuera del cuerpo para mantener una temperatura inferior, óptima para generar esperma.

Cuando la exposición a temperaturas elevadas es frecuente, como ocurre en el sauna, los testículos funcionan con menos eficiencia y el conteo de esperma puede disminuir.
Diversos estudios publicados en la revista Human Reproduction han documentado que la exposición regular al calor del sauna puede reducir de manera temporal tanto el conteo como la movilidad espermática.
Investigaciones lideradas por científicos de la Universidad de Padua, en Italia, observaron que los parámetros seminales disminuyeron tras varias sesiones semanales de sauna, pero tienden a recuperarse cuando se interrumpe la exposición.

Instituciones como la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología coinciden en que los efectos son reversibles en la mayoría de los casos, especialmente si no existen condiciones previas que afecten la salud reproductiva.
Duncan aclara que este proceso preocupa sobre todo a quienes visitan la sauna de manera excesiva. “Los testículos producen mucha más cantidad de esperma de la necesaria para la fertilidad, por lo que visitas ocasionales al sauna no marcan diferencia”, afirmó al medio británico. Incluso si hay un descenso leve o transitorio del conteo espermático en estos casos, no suele traducirse en problemas de fertilidad.

El especialista subraya que incluso los aficionados a la sauna mantienen habitualmente espermatozoides suficientes para evitar problemas de concepción. Sin embargo, recomienda que quienes tienen el hábito de sesiones largas y repetidas consideren reducirlo si les preocupa la salud reproductiva.

Riesgos para quienes tienen conteo espermático bajo
Quienes más deben prestar atención son los hombres con niveles bajos de esperma, una situación común en quienes consultan por problemas de fertilidad. Para estos casos, la recomendación es evitar cualquier exceso, incluidas las visitas recurrentes al sauna.
Según Duncan, recogido por The Guardian, si existen dificultades para concebir y se detecta un conteo espermático bajo, conviene moderar los hábitos que puedan agravar la situación, especialmente los que impliquen exposición al calor.

El caso de Finlandia y la evidencia cultural
El ejemplo de Finlandia, donde el sauna es parte de la vida cotidiana, aporta contexto relevante. Duncan explica que, aunque en ese país su uso es común y los hombres se exponen frecuentemente al calor, no se observa un índice de infertilidad superior al de otros países como Reino Unido.
La experiencia finlandesa indica que para la mayoría, el uso regular del sauna no se traduce en dificultades para concebir. Según The Guardian, no existen pruebas de que esta práctica recurrente, dentro de límites razonables, provoque una disminución significativa de la fertilidad masculina.
Moderar los hábitos, especialmente si existen condiciones previas o inquietudes por la salud, es prudente para quienes buscan preservar su fertilidad.












