G7: Alberto Fernández cerró un viaje con el glamour del poder global y la acidez política de la falta de dólares

G7: Alberto Fernández cerró un viaje con el glamour del poder global y la acidez política de la falta de dólares

Alberto Fernández y Olaf Scholz posan al comienzo de las deliberaciones del G7 en Alemania
Alberto Fernández y Olaf Scholz posan al comienzo de las deliberaciones del G7 en Alemania (POOL/)

(Enviado especial) La escena ocurrida ayer a la tarde resume la participación de Alberto Fernández en el G7 de Alemania: mientras se preparaba para explicitar su posición geopolítica respecto a la seguridad alimentaria en plena guerra de Rusia contra Ucrania, no dejaba de mirar su celular para saber en tiempo real cómo cotizaba el dólar blue tras decidir nuevas medidas restrictivas a las importaciones.

El Presidente creó su propia zona de confort en el escenario internacional, a donde opina y cuestiona sin aspirar el olor rancio de la traición inminente. Ya participó de la Cumbre de las Américas, los BRICS y el G7, y ahora se prepara para concurrir a una encuentro del Mercosur en Paraguay y viajar a Washington para reunirse con Joseph Biden en la Casa Blanca.

En cambio, cuando debe atender la agenda doméstica, los gestos de Alberto Fernández se endurecen y opacan. Está harto de las críticas constantes de Cristina Kirchner y aún no encontró la respuesta exacta a la trepada del riesgo país, la suba del dólar, el incremento de la inflación y la caída vertical de su imagen pública.

Durante la reunión del G7, el jefe de Estado convivió con Joseph Biden y Emmanuel Macron, protagonizó bilaterales con el premier hindú Narendra Modi y el líder italiano Mario Draghi, y propuso a los Estados Unidos y Europa que se levanten las barreras proteccionistas para que los alimentos fluyan sin trabas tarifarias alrededor del planeta.

Una agenda multilateral con pocos antecedentes. A diferencia de Carlos Menem, Fernando de la Rua y Mauricio Macri, Fernández enfrentó a un primer ministro británico por la soberanía nacional en las Islas Malvinas.

Fue un debate con esgrima política que nadie esperaba en el G7.

Alberto Fernandez - Boris Johson
Alberto Fernandez y Boris Johnson se cruzaron por la soberanía de las Islas Malvinas durante una bilateral ocurrida en el G7

-La intención es que le compremos a la Argentina trigo y carne-, aseguró Boris Johnson en un coqueto salón del castillo bávaro de Elmau.

-Argentina no va a comercializar nada con el Reino Unido hasta que se siente a negociar la soberanía de la Argentina en Malvinas-, replicó Alberto Fernández.

Para nosotros la guerra en Falklands ocurrió hace cuarenta años. Es una cuestión terminada, aseguró el premier británico.

Para nosotros, no. La gente en la Argentina sigue reivindicando los derechos soberanos en Malvinas-, completó el mandatario argentino.

Este inédito cruce diplomático, protagonizado en un foro global con agenda propia, fue opacado en un instante por los acontecimientos económicos que se precipitaron en Buenos Aires. Alberto Fernández confirmó su reunión ácida con Johnson y, a continuación, no tuvo otra alternativa que defender el nuevo cepo a las importaciones.

El Presidente no mencionó a CFK, pero aseguró que las nuevas restricciones estuvieron bajo estudio durante meses a la espera de la primera revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y añadió: No se puede vivir eternamente con déficit fiscal”, en obvia referencia a los planteos económicos que todos los días ejecuta la Vicepresidenta.

La agenda del jefe de Estado para el G7 fue importante, aunque siempre estuvo a merced de la situación de los mercados en Buenos Aires. Tenía línea abierta con Miguel Pesce -titular del Banco Central- y Guzmán, y la presencia de Sergio Massa en la delegación oficial no fue un hecho fortuito.

Alberto Fernández junto a Narendra Modi en Munich por la reunión del G7
Alberto Fernández y Sergio Massa dialogan con Narendra Modi, primer ministro de la India

El presidente de la Cámara de Diputados funciona como un puente tácito entre Alberto Fernández y CFK y, al margen de la política doméstica, Massa fue convocado por el jefe de Estado para colaborar en la redacción final de los discurso oficiales y participar de ciertas reuniones en el castillo Elmau.

Alberto Fernández y su comitiva aterrizarán en Ezeiza cerca de las 9 de la mañana. Guzmán y Pesce estarán pendientes del primer chateo presidencial y luego permanecerán horas frente a los monitores del Palacio de Hacienda y el Banco Central para seguir la marcha de los mercados nacionales e internacionales.

Al mediodía, cuando la City Financiera ocupe toda la atención en Balcarce 50, la reunión del G7 ya será historia contemporánea.

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