
Rara vez se habla de dinero cuando se habla de la Escuela de Yoga Buenos Aires. La discusión casi siempre se trata de sexo, la carta más impactante en su historia. El lugar, que tenía de todo menos postura y respiración, transmitía su aura de boliche swinger envuelto en un halo de misticismo, entre los supuestos mecanismos de control y sometimiento de sus líderes para lograr que mujeres jóvenes y bellas se prostituyan a hombres ricos y famosos en un bizarro programa de “novios”, convertidos en benefactores del plan.
También, se volvió célebre su archivo de más de cinco mil cintas VHS y discos DVD, o de su viejo stock de porno sadomasoquista con títulos como “Ultima Vuelta En Pony”, hallado en uno de sus centros. Todo, bajo la figura de su bizarramente carismático líder, el octogenario Juan Perkowicz, y sus casi veinte leales que lo siguieron a lo largo de 35 años. Pero rara vez se habla de plata, la otra parte de su historia.

Hoy, en los tribunales de Comodoro Py, el dinero de la Escuela es una clave. En un nuevo y maratónico fallo de 150 mil palabras, la jueza María Romilda Servini apuntó a la fortuna de la organización, gestionada internamente con un eufemismo, uno de tantos que usaban. A esa plata, y al esquema que generó, la Escuela la llamaba “Banquito”.
La jueza, que recibió el caso luego de la salida del juez Ariel Lijo, procesó dos semanas atrás sin prisión preventiva a Marcelo procesó a Marcelo Guerra Perkowicz -supuesto hijo adoptivo de Juan Perkowicz, líder de la organización-, María Beatriz Bugari y el músico, compositor e intérprete de oboe Mariano Krawczyk por el delito de integrar una asociación ilícita dedicada a la trata de personas agravada y el lavado de activos.
La pista del lavado es prometedora: comienza en ladrillos en Palermo y termina del otro lado del planeta.

Servini, que tomó el caso a comienzos de este mes, señaló dos departamentos en la calle Gorriti valuados en 380 mil dólares y una impresionante camioneta Ford Bronco Sport Wildtrack 2.0, con una valor estimado de 42 mil dólares. También, apuntó a la administración de 16 departamentos en zonas inmobiliarias premium y una decena de vehículos.
Así, tasó los embargos en base a esta lista: Guerra Perkowicz y Bulgari terminaron con restricciones por $1200 millones. Krawczyk, por otros $400. En la ola de allanamientos al grupo, ocurrida en 2022, se encontraron 1,1 millones de dólares en cash, junto a billetes de países como Bulgaria, China, Singapur y Hong Kong. Según testimonios, una inmobiliaria funcionaba literalmente en la sede del grupo, un edificio en Estado de Israel al 4400.
La voracidad de la Escuela ya era conocida. Infobae reveló la semana pasada un plan secreto que la Escuela de Yoga acobijó durante más de una década: un esquema supuestamente ideado por Perkowicz padre e impulsado por Krawczyk para recaudar “un billón de dólares” mediante “gatos especializados en hacerte sentir bien”. Los aportantes que buscaban eran billonarios, “gente avejentada, aburrida y suicida”, según un documento interno de la secta.
¿A dónde iría todo ese dinero, recolectado a fuerza de sexo? Posiblemente, al líder: la camioneta Bronco fue hallada en la propiedad de Santa Clara. O, tal vez, a los Estados Unidos.

Al ser indagados, Guerra Perkowicz, Bugari y Krawczyk fueron acusados de integrar la organización que “se dedicaría a captar personas mediante engaños o que se encuentran en situación de vulnerabilidad para incorporarlos a la organización con el fin de reducirlos a una situación de servidumbre y/o explotación sexual, construir un culto alrededor de su líder y promover una estructura ilegal de negocios en la República Argentina y en los Estados Unidos de América”. Así, la Escuela de Yoga, que llegó a acumular 179 “alumnos”.
Guerra Perkowicz, o “Chelo”, sería el encargado de conducir a la organización en Buenos Aires cuando Perkowicz senior decidiera dejar el mando, según una suerte de testamento encontrado en los allanamientos. En este documento, el líder proyectaba un futuro de “sobres de donación” de 50 mil dólares cada uno para sostener a la filial porteña en su ausencia.
A mediados de 2022, la División Trata de Personas de la Policía Bonaerense allanó, departamento por departamento, el edificio que la organización controlaba en la calle Estado de Israel al 4400. Allí, en el 8°B, se hallaron una serie de credenciales y chequeras de bancos norteamericanos como el Chase, el Bank of America y una sucursal Las Vegas del Washington Mutual sucursal, ciudad donde el grupo aseguraba tener una filial.

Marcela Sorkin, una de las principales investigadas y el intérprete de oboe figuran entre los vinculados a estos papeles. Más chequeras de bancos estadounidenses fueron halladas en el 8°C. Una carpeta llamada “Patrimonial Cierre Diciembre 2020”, contenía detalles de supuestos activos e inversiones norteamericanas. Otra planilla que databa del mismo año detallaba “depósitos en dólares” en siete bancos como el Wells Fargo. Otra carpeta contenía información de un evento de recaudación para la “Buenos Aires Yoga School” en West Palm Beach, Florida.
La ciudad de los casinos se repite en la siguiente pista.
Viva Las Vegas
Al grupo, entre otras cosas, le pincharon los teléfonos. La abogada Susana Barneix, una de las acusadas, presente en la redada en Santa Clara donde cayó Perkowicz padre, fue escuchada en un diálogo con el líder conversando “sobre la posibilidad de comprar un edificio en Las Vegas”, algo que “implicaría afrontar dos operaciones inmobiliarias importantes”, asegura Servini en su procesamiento.
Allí, Barneix comenta “la necesidad de armar una estructura jurídica-contable para que no fuera detectada por las autoridades”. También, “que había hablado con Bugari por el proyecto de Las Vegas”, y que “habría una forma que Bugui”, el apodo de Bugari “va a investigar.”

La idea del edificio continuó hasta julio de 2022. Uno de los investigados, que figura en varias anotaciones contables, le asegura a Perkowicz que contactó a Bugari. Entonces, surgió una idea. Le propusieron al jefe que “otros alumnos pudieran invertir su dinero en la compra del inmueble de Las Vegas para evitar sacar una hipoteca y, en ese contexto, Percowicz les prometió invertir USD 500.000 en esa operación”, asegura un documento de la causa.
La compra del edificio, al parecer, fue efectuada, y a nombre de la procesada Bugari. El procesamioento detalla: “En Estados Unidos, por su parte, se observó la compra del edificio 4020 E, Russell Road, Las Vegas, Nevada, por 847.275 dólares, a nombre de Bugari”.
Con respecto a esta dirección, Google View muestra lo que parece ser una clínica médica, un edificio de una sola planta.

La documentación digital peritada reveló que “Bugui” -dueña de dos unidades en el edificio de Estado de Israel- ya trabajaba en el año 2005 en los supuestos negocios del grupo en Chicago y New York, al menos según las consideraciones de Servini. Poseía lo que la jueza llamó la “fórmula de la Coca Cola”, la información sobre el flujo de dinero y bienes de la escuela-
Perkowicz padre -detenido en una casa del country Santa Clara- también fue procesado y elevado a juicio en 2023 junto a la cúpula de su organización por el juez Ariel Lijo, acusados, precisamente, de conformar una asociación iilícita dedicada a la trata de personas y al lavado de dinero.














