El reciente cierre de la planta de fabricación de lavarropas que Whirlpool había inaugurado hace apenas tres años en Pilar, y el consiguiente despido de 220 trabajadores, volvió a poner sobre el tapete temas como el “costo argentino” para producir localmente con un tipo de cambio que muchos empresarios y economistas consideran “atrasado” y en el contexto de la apertura comercial que decidió el gobierno para poner coto a los precios locales y reducir más rápidamente la inflación.

Desde la empresa norteamericana explicaron que a partir de ahora se dedicarán a importar, decisión similar a la tomada en 2003, cuando Whirlpool cerró la planta de heladeras que tenía en San Luis. Ahora pasó lo mismo, explicaron: el negocio no anduvo y la decisión fue impulsada desde la filial brasileña de la cual depende la operación argentina.

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Como precisó Infobae, la importación de lavarropas automáticos, que en 2024 había sido de poco más de 90.000 unidades, casi se decuplicó en los primeros diez meses de este año, en que sumó 916.000 unidades, como puede verse en el gráfico de arriba.

Una precisión adicional, que describe la presión competitiva que sufren las empresas industriales no solo de la Argentina, sino de casi todo el mundo, es que la absoluta mayoría de esos lavarropas proviene de China. Según datos que recogió Infobae de fuentes del sector, en los primeros diez meses del año de los poco más de 916.000 lavarropas automáticos importados, poco menos de 814.000, el 89% del total, vinieron de China.

Dominio excluyente

El dominio chino se fue haciendo excluyente: en octubre, último mes para el que se cuenta con datos, la importación de lavarropas de China explicó el 98% del total. Si se toman los datos desde junio, cuando la importación mensual de lavarropas chinos sobrepasó las 100.000 unidades, en cada mes de los últimos cinco, el ingreso de lavarropas de China superó el acumulado anual de cualquier otro país, incluido Brasil.

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Como observación casi anecdótica, en 10 meses la importación de lavarropas a la Zona Franca Río Gallegos, que los gobiernos kirchneristas vendieron como remedio contra la Zona Franca de Punta Arenas, Chile, para hacerle la vida mejor y más barata a los habitantes de la provincia, sumó 8 unidades.

Lo que pone en el centro la dificultad de competir con China, como planteó Paolo Rocca días atrás. “Hoy China tiene el 34% de la manufactura del mundo y esto implica que el resto de los países la perdió”, dijo el CEO de Techint. Aunque reconoció que el concepto de “política industrial” ha sido en la práctica bastardeado, Rocca pidió “entender en qué cadena de valor aceptamos un rol distinto y a cuál apoyamos y cuidamos” y suministró datos, precisamente, sobre la importación de heladoras y lavarropas.

Como en estos días lo volvió a hacer el titular de la Unión Industrial, Martin Rappallini, Rocca planteó la necesidad de reducir la carga impositiva y la informalidad laboral, para “distribuir el peso del Estado”. En la Argentina, abundó, “hay 122.000 juicios laborales en curso, un récord histórico”.

Costo laboral y paritarias

En cuanto al “costo laboral” de los productores de lavarropas y otros artículos domésticos, este viernes hubo un “preacuerdo” de paritaria semestral entre la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y un conjunto de agrupaciones empresarias incluidas la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte), la Cámara Argentina de la Industria del Aluminio y Metales Afines (Caiama), la Federación de Cámaras Industriales de Artefactos para el Hogar (Fedehogar) y la Asociación de Fábricas de Componentes (AFAC), pero al que se resistiría la Cámara de la Pequeña y Mediana Empresa Metalúrgica Argentina (Camima).

El preacuerdo, que excluye la siderurgia, sería un aumento del 14% y sumas no remunerativas de $160.000 que al cabo de seis meses llevarían el “Ingreso Mínimo Global de Referencia (IMGR) del sector a $1.229.000 al mes, un aumento del 31% sobre el valor de septiembre pasado, al que se había llegado por la paritaria semestral anterior.

Sin embargo, desde una de las agrupaciones empresarias involucradas dijeron a Infobae que el acuerdo no se firmó porque “la UOM quiso agregar algunas cosas” sobre las que no había acuerdo. “La UOM de Córdoba hizo correr la versión de que se había firmado, pero no”, explicaron.

Mientras tanto, de diez decisiones e investigaciones por dumping (vender por debajo del costo de producción) y competencia desleal iniciadas por la Comisión Nacional de Comercio Exterior desde que el gobierno agilizó el sistema, seis conciernen a China. Dos demandas se cerraron “sin la aplicación de derechos antidumping”. Los restantes casos incluyen importación de termos, tubos de aluminio, radiadores y motores de lavarropas.