
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo enfrenta, según el politólogo Manuel Orozco y citado en una nota de 100% Noticias, una etapa de desgaste acelerado tras la radicalización y la concentración del poder desde 2018 hasta 2026.
De acuerdo a la nota, en ese período, crecieron la represión, el deterioro de la economía familiar y el aislamiento internacional, en un ciclo que Orozco ubica en 14 años.
Según Orozco, el 73% de los nicaragüenses no se percibe libre, el 45% considera que el país sigue un rumbo negativo y un 25% opta por el silencio por temor a represalias. El análisis advierte que la combinación de esos factores podría derivar en una nueva crisis política en los próximos meses.
Consolidación del poder y deterioro social
El estudio de Orozco- divulgado ampliamente en la nota de 100% Noticias, señala que, tras la represión de las protestas de 2018, el régimen profundizó la persecución contra líderes civiles y religiosos, eliminó partidos políticos y reformó la Constitución para instaurar la copresidencia.
El saldo de esos años incluye más de 400 asesinatos impunes, 600 encarcelamientos de opositores bajo acusaciones falsas y la eliminación de más de 6.000 organizaciones de la sociedad civil.
Desde 2018, la migración masiva se aceleró: más de 750,000 nicaragüenses abandonaron el país, con un éxodo especialmente intenso entre 2018 y 2024.

El 15% de la población expresa deseo de emigrar y se estima que 20.000 personas fueron retornadas desde 2025. A eso se suma que el 52% de los nicaragüenses en edad productiva ni estudia ni trabaja.
Las consecuencias económicas se reflejan en un ingreso per cápita inferior a USD 2,200, similar al registrado en 2017, y en una fuerte dependencia de remesas que muestra señales de desaceleración. Además, el 70% de la población afirma que sus ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.
Sanciones, censura y dependencia externa
La presión internacional se intensificó por el aumento de las sanciones de Estados Unidos, que se triplicaron en un año. A la vez, el círculo de poder de Rosario Murillo se redujo a unas 70 figuras clave, según Orozco, mientras la lealtad dentro del Ejército empieza a ser cuestionada.
El análisis también indica que China se convirtió en un sostén financiero del régimen. En paralelo, el país atraviesa una censura sostenida, persecución a periodistas y cuenta con una fuerza policial de 20,000 agentes para 1.6 millones de hogares.
El aislamiento frente a democracias y organismos multilaterales profundizó la vulnerabilidad internacional del régimen. Según Orozco, concesiones estratégicas y espacios clave fueron entregados a Rusia y China, lo que reforzó la dependencia geopolítica.

La sucesión y el escenario electoral
Orozco denomina la etapa actual como “El otoño de la matriarca”, en referencia a un período de incertidumbre para la continuidad de la dinastía Ortega-Murillo. El Frente Sandinista se prepara para futuros procesos electorales e impulsa la participación de partidos colaboracionistas.

El politólogo advierte que Rosario Murillo podría intentar pactar con ciertos sectores si eso garantiza la permanencia del régimen. Mientras tanto, una parte de la sociedad observa los comicios con apatía.
El modelo de control absoluto de Ortega y Murillo, según Orozco, enfrenta límites sociales, políticos y biológicos. “Es cuestión de meses para que una nueva crisis se apropie, y hasta quien mire al otro lado tendrá la realidad enfrente”, concluye el experto.













