
Victor Wembanyama lideró a los San Antonio Spurs con 32 puntos, ocho rebotes y seis asistencias en la victoria 115-111 sobre los New York Knicks en el Juego 3 de las Finales de la NBA 2026, disputado este lunes en el Madison Square Garden. El triunfo, el primero de la serie para la franquicia texana, cortó la racha de 13 victorias consecutivas en postemporada que traía Nueva York y recortó la ventaja en la serie a 2-1.
Los Spurs llegaron al cuarto final con una ventaja de un punto —92-91— tras un tercer cuarto en el que ninguno de los dos equipos logró separarse. Fue Wembanyama quien abrió el período definitivo con una canasta de dos puntos para poner el 94-91, y San Antonio no volvió a ceder el liderato del marcador. Stephon Castle conectó el primer triple de cualquiera de los dos equipos en el cuarto —cuando el marcador ya mostraba 104-104 y ambos conjuntos acumulaban 0 de 18 desde el perímetro— para abrir una brecha que los visitantes ya no soltaron.
La defensa de De’Aaron Fox fue determinante en los momentos de mayor peligro. El base taponeó dos intentos consecutivos de Karl-Anthony Towns en el minuto 2:28 cuando los Knicks buscaban acercarse, y convirtió dos tiros libres poco después para estirar la diferencia a seis. Jalen Brunson intentó mantener viva a Nueva York con 26 puntos en el partido —incluyendo un triple a falta de 33 segundos que recortó a tres— y OG Anunoby conectó otro desde el perímetro con nueve segundos en el reloj para dejar el 113-111 en el tablero y el Garden en pie.
Sin embargo, los Knicks regalaron la falta sobre Castle, quien fue a la línea de los libres con seis segundos por jugar. El base de los Spurs no falló ninguno de los dos intentos y selló el 115-111 definitivo. Wembanyama terminó el cuarto período con 10 puntos, incluido su tercer triple del juego, y fue el único jugador de ambos equipos en superar los 30 puntos en la noche.
El partido había llegado al último cuarto con una historia de ida y vuelta que resumía la serie entera. San Antonio dominó el primer cuarto 33-22 —como en los Juegos 1 y 2— pero Nueva York respondió con un parcial de 42-24 en el segundo período para irse al descanso con ventaja de siete, 64-57. En el tercer cuarto, los Spurs volvieron a empatar y a ponerse por delante, pero los Knicks resistieron hasta el 92-91 con el que arrancó el cuarto definitivo.
El partido tuvo un episodio externo cuando Jose Alvarado intentó salvar un balón sobre la banda y cayó sobre Michael Bloomberg, ex alcalde de Nueva York, que estaba sentado en primera fila. El choque afectó el ojo derecho del empresario, aunque el incidente no pasó a mayores.
La serie regresa al Madison Square Garden para el Juego 4. Los Knicks siguen con ventaja de 2-1 y la posibilidad de acercarse al título que no conquistan desde 1973. San Antonio, por su parte, demostró que puede ganar fuera de casa y que la serie está lejos de estar resuelta.
El contexto histórico de la noche añadió peso a cada posesión. El Madison Square Garden no recibía un partido de Finales de la NBA desde hacía 9.845 días. En ese mismo lapso, los Knicks pasaron por años de travesía, pero llegaron a este Juego 3 con 13 victorias consecutivas en playoffs —marca igualada solo por los Warriors de 2017— y un diferencial de 17.7 puntos por partido, el mejor en la historia de la postemporada. Son además el tercer equipo en iniciar unas Finales con ventaja de 2-0 como visitante; los dos anteriores, los Bulls de 1993 y los Rockets de 1995, se coronaron.
Para los Spurs, el panorama es conocido y adverso. San Antonio perdió los dos primeros juegos en el último minuto: en el Juego 1, Nueva York anotó los últimos 11 puntos con un triple de Brunson como bisagra; en el Juego 2, Wembanyama erró un triple sin tocar aro, luego lanzó un pase que Brunson interceptó y después cometió falta sobre el base, quien convirtió los libres para el 105-104 definitivo. De los 156 equipos que en la historia de la NBA han caído 3-0 en unas Finales, ninguno ha logrado remontar la serie. Solo cuatro forzaron un séptimo partido, y todos terminaron perdiendo. Esto no será problema para San Antonio que pudo descontar la serie 1-2













