“Para mí fue un shock emocional enorme, porque es una nueva confirmación de todo el camino que he recorrido”, detalla emocionado Alejandro Lerner a Teleshow, al recordar el momento en el que recibió el premio a Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación. “Lo que viví fue un tsunami de amor”, reconoce y en sus palabras no oculta el asombro ante el alcance de su música a lo largo de casi 50 años de trayectoria.

Lerner se conmueve al hablar acerca del instante que vivió acompañado por su familia. “Escuchar mi nombre, ahí sentado al lado de mi mujer y mis hijos… El círculo se cierra cuando uno ya ha desarrollado la mayor parte de su vida. Yo no soy solamente el artista, soy papá, compañero”, reflexiona.

Alejandro Lerner recibió el reconocimiento de Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación, aquí junto a Damián Mahler, hijo del reconocido Ángel Mahler

Con casi cinco décadas creando y encontrándose con escenarios y públicos de todo el mundo, el músico hoy se detiene, agradece y celebra: “Formar una familia, ver a amigos y equipo de trabajo frente a un lugar lleno como nunca, con una cantidad de amor”. Entre premios, aplausos y vivencias, Lerner sabe qué es lo que verdaderamente vale.

“Ese día estuvieron diferentes invitados, hubo muchas historias, amigos míos, de mi equipo de trabajo, un lugar lleno como nunca, con una cantidad de amor y una oleada de respeto y profesionalismo”, relata conmovido.

“Estaba Damián, hijo de Ángel Mahler, que era una persona que yo respetaba y admiraba mucho, estábamos pensando en hacer una comedia musical con canciones mías. Lamentablemente falleció hace muy poquito tiempo”, comenta a este medio.

Alejandro Lerner resalta la importancia de la perseverancia y la vocación como claves para alcanzar sueños en la música

El detrás de la leyenda

—¿En qué momento sentiste que realmente comenzaba tu carrera profesionalmente?

—Empezó en el año 1974, cuando fui a grabar con León Gieco y de eso han pasado cientos de años. Y hoy en día ir a este lugar tan increíble como el Palacio de Libertad… y recibir esa distinción fue muy emotivo.

—¿A veces te detenés a pensar cómo llegaste hasta acá?

—Más que eso digo… ¿y ahora qué hago? Llegué hasta acá estudiando, esforzándome, siendo el mejor profesional posible en cada concierto, para que la gente se vaya llena de emoción, porque yo me emociono y espero que al público también le suceda lo mismo.

—¿Cómo lográs seguir alimentando el fuego creativo?

—Lo más difícil de esta etapa es cómo seguir refrescando la vocación, las ganas y los proyectos, porque por lo general esto último me los invento yo. El universo a veces te genera cosas, como cuando te llaman para irte de gira con Carlos Santana.

—¿Sentís que el respeto es un valor fundamental en tu carrera?

—Aprendí, quizás por la educación que me dieron y por las experiencias profesionales tan variadas, a respetar al otro y a la gente… y me gusta que lo hagan conmigo. Soy el que da y toma la iniciativa para que el otro se sienta respetado. Recibir eso es una oleada de amor, de profesionalismo.»

—¿Hubo alguna etapa especialmente difícil en tu vida?

—Hay puertas que se abren, se cierran, se rompen, hay relaciones que son productivas, otras que no, otras que lo son solo por un tiempo y después no. Es una carrera de casi 50 años. Todo lo que fue mi camino como pianista, anterior a mi profesión como intérprete fue la base más valiosa que tuve para después subirme a un escenario a cantar.

Un extenso recorrido con músicos reconocidos

La extensa trayectoria de Alejandro Lerner lo llevó a escenarios internacionales y a conectarse con grandes figuras de la música

La trayectoria de Alejandro Lerner por los escenarios del mundo le permitió sumar anécdotas con grandes nombres de la música. Desde Los Ángeles a Oregón, en Estados Unidos, pasando por colaboraciones con artistas de renombre internacional, estas experiencias marcaron su carrera.

—¿Cómo fue ese proceso de llevar tus proyectos a Los Ángeles y ser convocado para giras con artistas internacionales?

—Eso tiene mucho que ver con una época de mi vida donde yo decidí ir a sembrar mis ideas a Los Ángeles, California. Me respondieron con todo, desde canciones para Disney, para Luis Miguel, letras para Lionel Richie, Andrea Bocelli, Il Volo.

—¿Podés destacar alguna colaboración particularmente significativa?

—Realmente trabajar para esos músicos fue glorioso. Ir a producir un disco con Humberto Gatica (hijo de Lucho Gatica, el “Rey del Bolero”) que ha sido como un padrino mío en Los Ángeles es un orgullo, fue el ingeniero de «We Are The World» con Quincy Jones, quien grabó con Michael Jackson. Con él nos asociamos, empezamos a hacer un montón de cosas juntos y eso terminó con trabajos míos con Carole King, por ejemplo.

—¿Te sorprendió encontrarte trabajando en lugares inesperados?

—Sí. De pronto me llamaron, porque Gino Vannelli quería trabajar conmigo y me fui a su casa en Oregon, en Portland. Todas estas cosas no tuvieron nada que ver con el Alejandro Lerner cantante, sino más con el compositor, arreglador. Me sigue sorprendiendo, porque aparte tengo miles de anécdotas (se ríe).

—¿Alguna anécdota de esas visitas internacionales que te haya quedado grabada?

—Cuando Vannelli me invitó a su casa con su esposa, ellos tenían un gato que se me subía encima y me pedía mimos. Yo soy terriblemente alérgico a los gatos. Casi me muero de la alergia, pero no les podía contar. Empezó a picarme la nariz, me ardían los ojos. Son todas situaciones divertidas que me quedan grabadas para siempre.

—¿Qué mensaje te dejan todas estas experiencias y cruces internacionales?

—Creo que lo que me generó es aprender que los sueños son un disparador para darle al universo una información sobre lo que querés vivir. Muchas cosas, incluso algunas inesperadas, se me dieron. Eso es lo que yo comparto con la gente joven, que se preparen y que no dejen de soñar, que no dejen de pensar que las cosas sí pueden suceder.

Canciones que trascienden: De lo personal a lo popular

—¿Recordás la primera vez que escuchaste a alguien cantar un tema tuyo sin saber que eras vos?

—Sí, muchas veces. Me acuerdo que en los primeros años yo tocaba en Bariloche y después de un show decidimos ir a una discoteca. Yo era jovencito y en ese lugar estaban haciendo una fiesta de final de curso, como hacían todos los jóvenes. Cuando entro al boliche hay miles de personas cantando “Juntos para siempre vivimos una historia sin final”. Fue tan fuerte el shock que me fui, no podía creer lo que estaba pasando.

—¿Qué sentiste en ese momento?

—Fue como una de las primeras señales de que lo que yo estaba haciendo dejaba de ser un sueño, un proyecto y ya había traspasado mi área, mi territorio personal. Porque uno cuando empieza toca para los amigos, para la familia, y cuando ese terreno se rompe y las cosas se vuelven populares, después vas a otros países y te reconocen…

—Por supuesto que te reconocen ¿Y cómo reaccionan?

—’¿Cómo está, señor Lerner?, bienvenido’, me cantan una canción. Me pasó en Bolivia, que una oficial de inmigraciones me dice que le puso mi nombre a su hijo. Entonces yo le digo: ‘¿Le pusiste Alejandro?’. ‘No, no, le puse Lerner Rojas’, me respondió. Eso fue muy dulce para mí.

El desafío creativo: entre el presente y el futuro de Lerner

—¿Después de tantos logros surge una inquietud interna sobre el futuro?

—La pregunta a nivel creativo es: ¿Y ahora qué? ¿Cuántas canciones más se me van a ocurrir?. Estoy trabajando sobre eso, hace mucho que estoy preparando un grupo de canciones, pero no solamente desde lo creativo, sino todo lo que gira alrededor de una carrera, de la compañía discográfica, del management. Todo eso es un trabajo constante, porque van cambiando las etapas y uno tiene que sumar aliados para seguir adelante.

—¿Cómo ves el proceso creativo hoy?

—Yo había hecho música de película, de teatro para chicos, había acompañado cantantes, había hecho música electrónica contemporánea. Tenía una experiencia que otros artistas no tienen como músicos. Y eso me dio mucho millaje para cuando me tocó subir al escenario. Ya había tocado con León Gieco, con Porchetto, con Santaolalla, con Sandra Mihanovich, con la Negra Sosa. Ya tenía incorporado otro tipo de artistas populares, otros géneros.

Próximos pasos: familia, shows y descanso

La vida de Alejandro Lerner sigue moviéndose entre la música, la familia y una agenda que no se detiene. El reconocimiento reciente lo llevó a hacer un alto, pero la mirada está puesta en lo que viene y en la gente que lo acompaña, en el escenario y fuera de él.

“Nos vamos con la familia a Estados Unidos, casi dos meses. Voy a ir y volver porque tenemos algunos shows en Uruguay, en Paraguay, ahora voy a descansar un poquito, a metabolizar todo lo que fueron estos últimos acontecimientos”, detalla con entusiasmo.

Alejandro Lerner y su esposa Marcela García Ibañez, con quien tiene dos hijos

El músico se prepara para una intensa agenda artística que incluye presentaciones en diversos escenarios y un período de relax junto a su familia. Así, Lerner anunció que la próxima cita será el 26 de abril del 2026 en el Teatro Gran Rex, de la ciudad de Buenos Aires. Además, el artista confirmó que tiene programados shows en el teatro Ituzaingó y en la Sala Don Bosco de San Isidro.