
Tras años de denuncias y peritajes psicológicos, la Justicia de Mendoza condenó al Arzobispado provincial y a los monjes Diego Roque Moreno (58) y Oscar Portillo (71) a pagar una multa millonaria por los daños ocasionados a N. B., quien durante años fue víctima de abusos sexuales, manipulación emocional y una profunda vulneración de su integridad en el Monasterio Cristo Orante.
El fallo judicial, al que tuvo acceso Infobae, no sólo reconoció el sufrimiento individual de la víctima, sino también la responsabilidad civil de la Iglesia como estructura que, según concluyó el juez civil Fernando Games, contribuyó a perpetuar el daño. En su sentencia, el magistrado resaltó que los hechos ocurrieron en un contexto de asimetría de poder, bajo la autoridad espiritual y formativa de los monjes, y que la respuesta de las autoridades eclesiásticas, lejos de ser adecuada, incluyó sanciones internas irrisorias y una política de ocultamiento de información hacia el denunciante.
La sentencia detalló que N.B. ingresó al monasterio siendo menor de edad, permaneció años bajo la tutela de los acusados y fue sometido a una serie de vejámenes que incluyeron desde abusos sexuales reiterados hasta el aislamiento de su familia, todo bajo el pretexto de formación religiosa. Las pericias psicológicas y psiquiátricas fueron contundentes: los abusos dejaron en la víctima secuelas graves, incluyendo un trastorno de estrés postraumático, ataques de pánico, ideación suicida y una incapacidad psicológica del 8 al 30 por ciento.
El juzgado rechazó los argumentos defensivos del Arzobispado y de los monjes, quienes intentaron desligar a la Iglesia de cualquier responsabilidad y presentaron los hechos como relaciones consentidas entre adultos. El tribunal fue claro: la relación estaba viciada por intimidación, temor reverencial y manipulación de conciencia, elementos que invalidan cualquier supuesto consentimiento y revelan el carácter estructural del daño.
En su resolución, el magistrado señaló que el Arzobispado de Mendoza ejercía facultades de supervisión y disciplina sobre el monasterio y sus miembros, y que la respuesta institucional frente a las denuncias incluyó la aplicación de sanciones internas y restricciones de acceso a la información por parte de la víctima en los procedimientos canónicos. El tribunal concluyó que los hechos denunciados, ocurridos en el marco de una organización religiosa, generaron una afectación relevante a la integridad personal, emocional y espiritual del denunciante.
Así, el juez Games condenó al Arzobispado de Mendoza y a los monjes Moreno y Portillo a que paguen una multa de $ 18.592.000 como reparación a la víctima.
Los hechos
El 17 de junio de 2015, N.B. se presentó ante el fallecido monseñor Carlos María Franzini y le contó que había sido víctima de abuso sexual por parte del padre Oscar Portillo, incluso desde antes de cumplir 18 años e ingresar al monasterio Cristo Orante como aspirante. Aunque habló de actos sexuales, el arzobispo minimizó el relato en un acta en la que sólo mencionó “tocamientos” y “besos”.
Desilusionado por la falta de respuestas concretas de la Iglesia, en 2018 la víctima volvió a hacer una acusación ante el Arzobispado, pero esta vez por escrito.
N.B. denunció en la Justicia penal a los monjes Diego Moreno y Oscar Portillo, a quienes acusó por abuso sexual en el monasterio Cristo Orante, ubicado en la localidad mendocina de Tupungato. Los sacerdotes fueron detenidos en 2019 con prisión domiciliaria, pero en 2022 fueron sobreseídos en primera instancia.
La víctima describió escenas concretas de abuso por parte de los dos monjes. Sin embargo, el joven y su abogado aseguraron en aquel entonces que la Iglesia no impulsó el proceso penal canónico contra Portillo, mientras que a la víctima le hicieron creer que estaban investigando a los dos sacerdotes.
En marzo de 2026, la Corte mendocina ordenó que se reabra la causa y el último 4 de junio el juez Games firmó la sentencia para el Arzobispado provincial y los monjes acusados.














