La noticia de que Juana Repetto relató la fiebre de su hijo menor y respondió a críticas por permitir que sus hijos anden descalzos reavivó un debate sobre formas de crianza en redes sociales. La actriz mostró firmeza ante los señalamientos, priorizando el bienestar de su hijo y defendiendo sus decisiones.
La reciente polémica surgió debido a que usuarios vincularon la fiebre de su bebé con la costumbre de andar descalzo, responsabilizándola públicamente. Repetto respondió que no existe relación alguna entre ambas situaciones. Respaldada por su pediatra, rechazó los comentarios y enfatizó que la presión sobre las madres es constante cuando comparten aspectos de la vida familiar.
“Bueno, y aprovechando que el gordo está dormido, les voy a grabar un reel porque sentí como una cosa horrible que decís que a mí no me afecta. Yo soy una mujer puérpera con un bebito de tres meses que está enfermo y hay mujeres criticándome y echándome la culpa de que se enfermó porque está en patas, ¿no?”, expresó.
Declaró su rechazo inmediato al juicio colectivo sobre su modo de criar. “Yo no tengo ninguna duda de que nada tiene que ver su virus con que esté en patas. Ni yo, ni la ciencia, ni su pediatra que lo acaba de ver”, sostuvo, mencionando el respaldo profesional recibido.
Insistió en la responsabilidad que asume como madre. “Si hay algo que yo hago con total responsabilidad es cuidar a mis hijos y no soy una improvisada, me informo un montón”. Explicó cómo afronta la presión: “No me entra esa bala, a mí no me va a entrar esa bala. O sea, ¿me quieren herir a mí con esa bala? A mí esa bala no me toca”.
Reconoció lo doloroso que resulta el ensañamiento de algunas críticas. “Pero sí me jode que estén casi disfrutando de que esté enfermo para poder decirme: ‘Ah, ¿viste? Lo tenías en patas y se enfermó’. Esa es la actitud que me duele, que sean tan chotas algunas mujeres, boluda. Esa es la actitud que me jode”.
Polémica por la costumbre de andar descalzos
Repetto agregó que la controversia sobre sus hijos descalzos ya es un tema habitual desde hace años. “Y acá las ‘Juani’ fieles saben que esto va a terminar en los portales de Internet. Fuera de contexto y una catarata de gente haciéndome de mierda. Pero bueno, ya saben, a mí no me importa”.
Explicó que su tranquilidad proviene de la seguridad con la que cría a sus hijos. “Cuando uno está seguro, no le importa. Cuando hay unas cositas que dice: ‘Ay, por ahí me la mandé o por ahí me equivoqué’, por ahí te toca, pero en este caso no, no va a pasar”.
Incluso consideró organizar una charla con una especialista para cerrar el debate. “Pero creo que debería hacer un vivo en algún momento, una entrevista a una pediatra y dejarlo pegado en mi feed para que no me rompan más los huevos, porque desde el 2016, hace diez años que me hinchan los pelos todos con el tema de los pies descalzos. Me dicen: ‘Ah, los más grandes andan en patas’. No, pues caminan y se cortan los pies, pero no por el frío”, finalizó con ironía.
Destacó que esta costumbre ocurre en un entorno controlado. “En mi casa sí andan en patas, en el jardín andan en patas, yo ando en patas. Eh, y más allá de eso, eh, no les bajan las defensas por estar en patas”, aclaró, reiterando su rechazo a la idea de que estar descalzo provoque enfermedades.
Aportó detalles sobre la fisiología infantil frente a estas preocupaciones. “Los virus claramente no entran por los pies, las bacterias menos. Eh, no, no les bajan las defensas, no están más propensos. No, nada, chicas, no pasa nada. Y si tiene frío, el bebé llora como llora si tiene calor, si está cagado, si tiene hambre, si tiene sueño”, apuntó.
Aseguró que protege a sus hijos en todo momento. “Y mis hijos no es que están en patas a la intemperie, cagados de frío. El bebé está con una mantita en el carrito, lo saco un minuto y lo pongo. No pasa nada”.
Organización familiar y prioridades de crianza
Superada la crisis, Juana Repetto compartió cómo organizó las rutinas de la familia. “Bueno, para las que me preguntan, acá estamos mejor. Lo tuve que llevar, chicas, porque no logré cómo organizarme. O sea, no conseguí nadie quee me ayude y que se lleve los chicos a fútbol”.
Describió la adaptación familiar ante la situación. “O sea, Toro y Beli se quedaron sin fútbol. Toro se fue a lo de un amigo, me bancó una mamá, así que genial. Ahora lo tengo que ir a buscar”.
Narró las gestiones para equilibrar deberes y necesidades. “Y yo tuve que llevar a Beli a la psicóloga y me quedé con el gordo en el auto. Ha sido tiempo y lo traje. Y bueno, a fútbol”, contó, valorando el apoyo recibido.

Resaltó las prioridades del día. “Prioridades, chicas. Yo siempre hablo de lo mismo. Prioridades. En este caso, la prioridad era el gordo. Entonces, eh, por supuesto, suspendimos fútbol. Eh, los más grandes, que están sanos, tuvieron que ceder, se perdieron fútbol. Eh, pero para mí es muy importante el espacio que tiene Beli con la psicóloga”.
También describió el estado del bebé en ese momento. “Y al gordito justo le había dado la medicación, así que estaba en un… estaba bien, no es que estaba sintiéndose muy mal. Eh, y aparte los tenía que ir a buscar sí o sí al colegio, no lo podía dejar a Beli ahí en el colegio, así que bueno, lo llevé”.
La exposición de la vida cotidiana la llevó a afirmar que, frente a imprevistos, el cuidado de sus hijos se decide según las necesidades del momento, aunque implique cambios en la rutina familiar. Sostuvo que el acompañamiento emocional y la flexibilidad son fundamentales para asegurar el bienestar de todos.













