
El precio del queso en Nicaragua ya supera los 120 córdobas (aproximadamente USD 3.30) por libra en algunos mercados, una cifra que resume la presión sobre los bolsillos de las familias y la transformación de sus hábitos alimenticios. El encarecimiento ha obligado a muchos hogares a reducir el consumo, sustituirlo por huevos o cuajada e incluso a buscar alternativas en comercios de barrio.
Según los reportes de la canasta básica citados por Confidencial.digital, el costo promedio nacional de una libra de queso experimentó un aumento sostenido en los últimos meses:
114,17 córdobas (USD 3.14) en diciembre de 2025
119,49 córdobas (USD 3.28) en enero de 2026
123,65 córdobas (USD 3.39) en febrero
124,34 córdobas (USD 3.41) en marzo
123,71 córdobas (USD 3.39) en abril
Estos valores reflejan el encarecimiento paulatino que ha impactado a los consumidores en todo el país.
Para cubrir las nueve libras mensuales previstas en la canasta básica, una familia necesita 1,113 córdobas (unos USD 30.30), según cálculos oficiales. Este monto revela el peso del producto en la dieta cotidiana y la carga que implica para el presupuesto familiar.
El consumo de queso disminuye en los hogares
Varias familias nicaragüenses han optado por ajustar su dieta ante el alza sostenida. Inés, trabajadora migrante, relató que el queso ha dejado de ser un alimento habitual en su casa: solo lo compran en pequeñas cantidades y lo reservan para el desayuno, mientras el resto del consumo se cubre con huevos o cuajada.

Felipe, vecino de Managua, contó que tras la pérdida de empleo en su núcleo familiar, el queso se consume únicamente dos o tres veces a la semana. Incluso las variedades más económicas, aunque menos saludables, a veces no están disponibles en las pulperías cercanas.
El economista Enrique Sáenz advirtió sobre la brecha entre los promedios oficiales y la realidad: “La gente come frijoles, huevo, queso —cuando puede— y tortilla. El aumento de los precios es de 40%; 20%; el que menos subió fue 8%”. Según Sáenz, las remesas se han convertido en una fuente clave para que muchas familias puedan seguir comprando alimentos.
Producción, exportaciones y escasez interna
El encarecimiento del queso obedece a una combinación de menor producción por falta de lluvias y a la presión de las exportaciones hacia El Salvador. En enero de 2026, la producción nacional de queso y cuajada alcanzó los 20.3 millones de libras, según el Ministerio Agropecuario. Un reporte posterior, fechado en marzo, elevó la cifra acumulada a 58.5 millones de libras, aunque no se precisó cuánta quedó en el mercado interno y cuánta fue destinada a exportaciones.
El Salvador compró más de 12 millones de kilos de queso nicaragüense en el primer trimestre de 2026, generando ingresos por USD 47.5 millones. A esa cifra se sumaron otros USD 1.4 millones en leche y crema. Un productor local, entrevistado con reserva de identidad, explicó que la demanda salvadoreña es clave para fijar el precio nacional y que parte del producto se reexporta incluso a Estados Unidos.

Existen diferencias llamativas en los registros oficiales sobre las exportaciones. El Informe Ejecutivo del Comercio Exterior de Nicaragua reportó casi 36,100 toneladas métricas de queso entre enero y agosto de 2025, por USD 147.6 millones, mientras que El Salvador declaró compras por 46,500 toneladas métricas en ese mismo lapso, por USD 161.0 millones, según Confidencial.digital. Esas discrepancias pueden deberse a diferencias metodológicas o a deficiencias en los registros nicaragüenses.
El incremento sostenido en el precio del queso ha alterado la dieta y la economía de miles de familias, marcando un nuevo escenario en la relación entre oferta, demanda y acceso a los alimentos básicos.













