Patricia Bullrich habla en el Senado (Fotografía: RSFotos)

La Libertad Avanza logró avanzar hacia la aprobación de la Reforma Laboral con el respaldo necesario en el Senado, luego de aceptar la eliminación del artículo 44, relativo a las licencias por enfermedad, durante el tratamiento en Diputados. Este movimiento deja al oficialismo a un paso de sancionar la ley la próxima semana, mientras se intensifican los cuestionamientos de la oposición respecto al alcance de los cambios y su impacto sobre los derechos laborales y las finanzas públicas de provincias y municipios.

Pasados solo siete minutos de las 10 de la mañana, el proyecto—ya corregido tras su debate en la Cámara Baja—se discutió en plenario en el Salón Azul del Senado de la Nación. Comisión de Trabajo y Previsión Social, junto a Presupuesto y Hacienda, lideraron el encuentro con dos escenarios posibles: aceptar el texto modificado por Diputados o insistir en la versión original de la norma. Tras un acuerdo previo, Patricia Bullrich, titular del bloque oficialista, sostuvo que prosperaría la opción de aprobar finalmente el articulado reformado, y se declaró confiada en la sanción definitiva en la sesión prevista para el próximo viernes.

Desde la oposición, las discusiones adquirieron un tono marcado por la denuncia de irregularidades en el proceso legislativo. Jorge Capitanich, senador del peronismo, señaló que su bloque consideraba «una violación flagrante» de artículos reglamentarios y del 14 bis de la Constitución, al hacer referencia a la conformación de las comisiones y al llamado al plenario. Subrayó: «Mantenemos nuestras objeciones por los niveles de afectación de los derechos de los trabajadores y del impacto desde el punto fiscal a los municipios y las provincias, y que no tiene impacto en la generación de empleo“.

Mariano Recalde, también desde el peronismo, criticó el enfoque integral de la reforma, que “modifica 18 leyes y deroga 11 más”. Según recalcó, la ley fue tratada como un conjunto, sin detenerse en debates específicos de cada legislación afectada. “Todavía no nos pudieron decir cuál de los 218 artículos le mejora la vida a los trabajadores”, afirmó en el plenario. En la misma línea, distintos legisladores de la oposición advirtieron que estos cambios se negociaron “a libro cerrado” y cuestionaron la baja de impuestos que el oficialismo promueve, señalando que “solo se los bajan a los ricos”.

Cambios en la composición de las comisiones y debate interno El inicio del plenario estuvo marcado por modificaciones en la integración de legisladores: desde el PRO, la senadora Andrea Cristina reemplazó a Enrique Goerling Lara; en la UCR, Mariana Juri ocupó el lugar de Rodolfo Suarez y Vilma Bedia reemplazó a Bruno Olivera Lucero. Con estos cambios, la bancada oficialista se mostró segura de contar con “las firmas necesarias” para dictaminar el proyecto y garantizar tratamiento en el recinto.

El oficialismo, representado por el senador formoseño Francisco Paoltroni, argumentó que la velocidad en el proceso respondía a la “eficiencia” necesaria para sustituir estructuras laborales “vetustas” y promover el crecimiento económico. “Tenemos apuro por volver a hacer próspera y grande la Argentina”, afirmó Agustín Moteverde, otro senador aliado.

En cambio, desde el bloque Convicción Federal, Fernando Salino denunció el “apuro” como estrategia que allanaría el terreno para la judicialización futura del proceso. También puso en tela de juicio la eliminación del artículo 44, catalogando el debate como “lleno de irregularidades”.

Tensión y judicialización

Durante las intervenciones, se hicieron explícitas amenazas de acudir a la Justicia por el supuesto “incumplimiento del reglamento”, especialmente tras las observaciones de la senadora Juliana Di Tullio. Advirtió que la citación a la comisión no siguió los plazos adecuados y que el proceso tenía vicios de “inconstitucionalidad”. Concluyó: “Cuando volvamos vamos a tener que derogar esto que ustedes van a votar”.

Carlos Linares, senador de Chubut, cuestionó las “promesas incumplidas” respecto a trabajadores petroleros y señaló: “Espero que el viernes que viene cuando se trate este tema el pueblo argentino esté en la calle nuevamente”.

El ambiente también se tensó en el plano discursivo: Florencia López, del PJ, expresó que “el pueblo se va a despertar y no van a alcanzar los helicópteros para que se escapen de nuevo”, lo que fue respondido rápidamente por Bullrich: “Epa, golpista, pare ahí”.

Al cerrar el debate, Patricia Bullrich defendió la legitimidad del proceso, rechazó las acusaciones de corrupción y reclamó consistencia como fórmula para la construcción democrática. Sostuvo que la ley proponía avanzar hacia relaciones laborales más libres: “Tenemos una tasa de desempleo que va a la baja y va a ir mucho más cuando las relaciones entre empleados y empleadores sea más libre”.

La sesión que definirá el destino de la nueva Reforma Laboral quedó, así, fijada para el viernes de la próxima semana en el recinto del Senado.